¿Estructuras criminales recibiendo colaboración en Honduras?

¿Hondureños están colaborando con estructuras criminales, como “Cártel del Diablo” en Yoro?

4 de mayo de 2026Nacionales, Titulares

Las recientes declaraciones de autoridades de la Policía Naiconal han puesto sobre la mesa una inquietante interrogante: ¿hasta qué punto algunos ciudadanos estarían colaborando, de forma voluntaria o bajo presión, con estructuras criminales que operan en distintas zonas de Honduras, como el denominado “Cártel del Diablo” en el departamento de Yoro?

El subdirector de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), Omar Alexis Reyes, advirtió durante el foro de Canal 11, LA ENTREVISTA, que en comunidades como Sulaco y otras áreas de Yoro se ha identificado un patrón en el comportamiento de ciertos pobladores, quienes, según explicó, podrían estar brindando algún tipo de apoyo o encubrimiento a individuos prófugos de la justicia.

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De acuerdo con el funcionario, este fenómeno no necesariamente responde a una complicidad directa, sino que puede estar vinculado a factores psicológicos derivados de la presión criminal. En ese sentido, mencionó el llamado “Síndrome de Estocolmo”, una condición en la que las víctimas desarrollan empatía o vínculos con sus agresores, especialmente cuando han sido sometidas a amenazas o coerción prolongada.

“Es una reacción humana ante situaciones de miedo o control, pero eso no significa que las personas estén obligadas a proteger a quienes delinquen”, explicó Reyes, al tiempo que enfatizó que estas estructuras no representan ningún beneficio para las comunidades, sino que son una amenaza directa para la seguridad y la paz social.

El llamado de las autoridades ha sido claro: romper el silencio. La Secretaría de Seguridad asegura que mantiene en marcha operativos de búsqueda y rastreo para dar con el paradero de los sospechosos, y ha instado a la ciudadanía a colaborar proporcionando información que permita ubicar a estos individuos. Incluso, se ha habilitado una línea telefónica directa para recibir denuncias de manera confidencial.

Reyes también fue enfático en desmitificar la magnitud de estos grupos. Aclaró que, aunque algunos se autodenominan “cárteles”, en realidad se trata de estructuras delictivas de menor escala que replican modelos criminales de otros países. “No son carteles como tal, son grupos pequeños que han aprendido prácticas delictivas, muchas veces dentro del sistema penitenciario”, señaló.

¿Hondureños favoreciendo a estructuras criminales en Honduras?

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Según el análisis policial, las cárceles continúan siendo un espacio donde algunos individuos fortalecen vínculos y adquieren conocimientos que luego aplican al salir en libertad, lo que contribuye a la formación de estas redes delictivas emergentes. Las autoridades sostienen que, pese a la percepción de poder que estos grupos intentan proyectar, su accionar tiene límites claros frente a la intervención del Estado. En ese sentido, reiteraron que no cesarán los esfuerzos hasta lograr la captura de los implicados.

El mensaje final hacia la población es contundente: colaborar con la justicia es clave para debilitar estas estructuras; el temor puede ser comprensible, pero el silencio, advierten, solo fortalece a quienes operan al margen de la ley.