Madre hondureña se autodeporta con su hija ciudadana estadounidense de 10 años; esta es la razón
La historia de la autodeportación de una madre hondureña desde Estados Unidos ha generado impacto y debate en torno al sistema migratorio y sus consecuencias humanas.
El caso de Margarita Melgar, quien dejó más de una década de residencia en territorio estadounidense, refleja la complejidad de los procesos migratorios y las decisiones que enfrentan muchas familias en situaciones similares.
Una decisión entre la detención y la salida voluntaria
El punto de quiebre ocurrió cuando autoridades migratorias, según su defensa, le informaron a Melgar que debía elegir entre permanecer detenida de forma indefinida mientras avanzaba su proceso o abandonar voluntariamente el país.
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Ante esta situación, la hondureña decidió viajar a su país de origen el pasado domingo, abordando un vuelo hacia Honduras junto a su hija menor, Katherin Melgar, de 10 años, ciudadana estadounidense que nunca había estado en territorio hondureño.
La decisión marcó el cierre de un proceso migratorio que se extendió por varios años y que dejó a otras dos hijas en Estados Unidos.
Separación familiar tras años de proceso migratorio
La salida de Margarita Melgar provocó la separación de su núcleo familiar. Su hija mayor, Damary Melgar, de 20 años, continuará sus estudios universitarios y su vida laboral en Massachusetts, mientras que la adolescente Tania Melgar, de 17 años, quedó bajo el cuidado de otros familiares.
La despedida ocurrió en el Aeropuerto Internacional Logan en Boston, donde madre e hijas compartieron sus últimos momentos antes de cruzar el control de seguridad rumbo al vuelo hacia Honduras, según reportes de GBH News.
Antes de abordar, Melgar expresó preocupación por el estado emocional de sus hijas, señalando que la menor no había comido y que la mayor se encontraba afectada emocionalmente.

Foto: Cortesía
La postura de la defensa: un caso aún abierto
La abogada de la familia, Sara Nael, aseguró que el proceso migratorio no estaba completamente cerrado, ya que existía una solicitud pendiente ante la Junta de Apelaciones de Inmigración para reabrir el caso.
Según la defensa, la situación era inusual porque el expediente aún no contaba con una resolución definitiva, lo que generó dudas sobre el corto plazo otorgado para la salida del país.
Además, sostienen que existen elementos legales nuevos para revisar el caso, argumentando posibles errores en la representación jurídica inicial de años atrás.
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ICE y DHS: la salida fue voluntaria
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) indicó que la decisión fue tomada voluntariamente por Melgar, bajo la figura de autodeportación.
Las autoridades explicaron que los padres pueden decidir si sus hijos menores los acompañan o permanecen en Estados Unidos, y recordaron que esta modalidad ha sido promovida como una alternativa para personas sin estatus migratorio regular.
El DHS también señaló que quienes optan por esta opción pueden recibir apoyo para el boleto aéreo e incluso incentivos económicos, aunque no se detalló si la familia Melgar accedió a estos beneficios.
De la solicitud de asilo al regreso forzado
De acuerdo con la defensa, Margarita Melgar salió de Honduras en 2014 junto a dos de sus hijas tras denunciar situaciones de violencia de género, con la intención de solicitar asilo en Estados Unidos.
Sin embargo, su petición fue rechazada por las autoridades migratorias. Posteriormente, su equipo legal alegó fallas en la estrategia de defensa durante el proceso inicial.
Durante años, Melgar cumplió con las citas migratorias y obligaciones establecidas mientras esperaba una resolución definitiva.
Antes de su regreso, incluso renunció a sus empleos en Boston para prepararse para el viaje de retorno a Honduras junto a su hija menor.
Reacciones y consecuencias familiares
La separación ha generado preocupación entre familiares y allegados, especialmente por el impacto emocional en las hijas que permanecen en Estados Unidos.
Una de ellas expresó que la familia cumplió con todos los requisitos del proceso migratorio, pero aun así enfrentaron una decisión que cambió su estructura familiar.
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El caso también generó reacciones políticas, y la congresista estadounidense Ayanna Pressley calificó la situación como “devastadora”, subrayando el impacto humano de este tipo de decisiones migratorias.
El caso de la autodeportación de Margarita Melgar evidencia las tensiones entre los procesos legales migratorios y las realidades familiares que enfrentan miles de personas. Más allá del marco legal, la historia deja en evidencia el fuerte impacto emocional que puede generar la separación familiar en contextos de migración.











