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EE. UU. bajo la lupa: cuestionan cifras millonarias de ‘autodeportación’ sin pruebas sólidas

23 de septiembre de 2025Internacional, Migración, ON, Titulares

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos sostiene que alrededor de 1.6 millones de inmigrantes se han autodeportado desde el 20 de enero.

La cifra se suma a unas 600 mil deportaciones formales, lo que elevaría el total de personas que han salido del país, voluntaria o involuntariamente, a más de dos millones durante la actual administración.

Sin embargo, las autoridades no presentaron pruebas contundentes que respalden la magnitud de este dato ni explicaron con detalle el método para contabilizar los supuestos casos de retorno voluntario. Tampoco se especificó cuántos migrantes utilizaron herramientas oficiales como la aplicación CBP One, diseñada para quienes deciden salir por cuenta propia y tramitar un eventual reingreso legal.

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Datos que generan dudas en la vigilancia fronteriza

Durante agosto, el número promedio de arrestos de inmigrantes realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) fue de 1,055 diarios, lo que representa un 14 % menos que en junio. Paralelamente, más de 61 mil personas permanecían en detención migratoria, mientras unas 182,584 familias seguían bajo monitoreo electrónico.

Estas cifras revelan que gran parte del control migratorio se realiza mediante detención y vigilancia, más que a través de una supuesta “autodeportación” masiva. El contraste entre la disminución de arrestos y el alto número de personas bajo custodia alimenta las dudas sobre la veracidad de los datos oficiales.

Políticas migratorias y uso político del discurso

El anuncio del DHS se interpreta como parte de una estrategia política que busca mostrar firmeza en el control de la inmigración, un tema de gran peso en la agenda nacional. Las autoridades aseguran que las políticas de deportaciones y autodeportaciones buscan “garantizar la seguridad de las comunidades”.

Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y analistas señalan que, sin mayor transparencia, no es posible confirmar cuántas personas realmente abandonaron Estados Unidos de manera voluntaria ni bajo qué condiciones lo hicieron.

La falta de datos verificables podría evidenciar una sobreestimación de la llamada autodeportación, usada como argumento en el debate político más que como un reflejo fiel de la realidad migratoria.