Honduras enfrenta incremento en el precio de las remesas, ¿Cuánto es?

A partir de este jueves 1 de enero de 2026 entró en vigor un recargo del 1 % en las remesas que envían hondureños residentes en Estados Unidos hacia su país de origen. La medida ha generado preocupación en los sectores económicos y sociales de Honduras, dado el peso que representan las remesas en la economía familiar y nacional.

El recargo aplica tanto para hondureños que residen legalmente en EE. UU. como para quienes lo hacen de forma irregular, y fue confirmado por distintos sectores financieros tras las disposiciones emitidas por el gobierno estadounidense.

Ante este panorama, Dante Mossi, expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y experto en temas macroeconómicos y de flujo migratorio, ofreció un análisis sobre las implicaciones de este ajuste y las acciones que, a su juicio, el próximo gobierno hondureño debe emprender de manera prioritaria.

Impacto de un recargo aparentemente pequeño, pero de gran efecto

Mossi explicó que, aunque el aumento del 1 % pudiera parecer leve ante los ojos de algunos, la cifra adquiere relevancia cuando se considera el volumen total de remesas que recibe Honduras.

“Honduras excede los **11,000 millones de dólares en remesas al año. Un punto porcentual puede no parecer gran cosa, pero si lo miramos en términos absolutos, representa recursos que dejan de llegar a las familias más vulnerables del país”, afirmó Mossi. Además, enfatizó: “Ese es dinero de la gente más pobre del país y urge realmente que el gobierno retome el diálogo con las autoridades de Estados Unidos.”

El experto sostuvo que este tipo de ajustes, aunque técnicos, impactan directamente en la economía familiar, especialmente en comunidades cuya subsistencia depende de los envíos que reciben desde el exterior.

Necesidad de diálogo bilateral con EE. UU. y prioridades de política exterior

Dante Mossi fue enfático en señalar que, ante los cambios en la política norteamericana, el gobierno de Honduras necesita responder con coordinación, diplomacia y estrategia. Entre sus recomendaciones principales se encuentra la conformación de un equipo de transición con capacidad de dialogar de manera organizada con el gobierno de Estados Unidos.

“Debe retomarse el diálogo para validar el TPS (Estatus de Protección Temporal), en particular para los cerca de 50,000 hondureños que actualmente están bajo ese estatus o tienen procesos relacionados en EE. UU.,” señaló. Mossi agregó que también debe explorarse cómo mitigar costos para exportadores hondureños, eliminando o reduciendo aranceles cuando sea posible.

Mossi indicó que estas tareas deben ser vistas como prioridades diplomáticas y económicas del nuevo gobierno, ya que no solo inciden en los ingresos de las familias, sino también en la competitividad de los productos hondureños en el mercado estadounidense.

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Una misión para el presidente entrante: fortalecer vínculos con el principal socio comercial

En su pronunciamiento, el expresidente del BCIE destacó el vínculo especial entre Honduras y Estados Unidos, no solo por la migración y las remesas, sino por la cooperación económica y comercial entre ambos países.

“Creo que es una misión del presidente electo conversar con nuestro socio más importante. Pocas veces en estados como Florida se ve este nivel de respaldo del presidente de Estados Unidos hacia el presidente de Honduras. Esto es una oportunidad histórica para fortalecer la relación”, expresó Mossi, en alusión a las posibilidades de acercamiento diplomático estratégico.

Aunque reconoció que “quizá en forma agregada uno por ciento no hay gran cosa”, insistió en que cada punto porcentual representa recursos que las familias pierden y que el país no puede darse el lujo de ignorar.

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Más allá de las remesas: recomendaciones para políticas públicas

El experto subrayó que, además de tratar el tema de las remesas, Honduras debe priorizar mecanismos de protección social, programas de desarrollo productivo y estrategias que fortalezcan el empleo interno, la inversión y la productividad nacional.

Dante Mossi también se refirió a la necesidad de que el gobierno entrante impulse reformas y acuerdos para facilitar el flujo comercial hacia Estados Unidos y otros mercados, incluyendo la revisión de aranceles para productos hondureños, medidas que podrían compensar parcialmente el impacto del incremento en el costo de envío de remesas.

Contexto económico y social de las remesas en Honduras

Las remesas familiares representan una de las fuentes principales de ingreso para millones de hogares hondureños y aportan significativamente al consumo interno, la inversión en educación, salud y vivienda. De acuerdo con datos oficiales, estas transferencias superan los 11,000 millones de dólares anuales, convirtiéndose en un soporte clave ante limitaciones del mercado laboral interno y la falta de oportunidades económicas.

Por ello, cualquier cambio en las condiciones de envío o el costo asociado a las remesas es seguido con preocupación por organizaciones económicas, sector privado y grupos sociales que enfatizan la necesidad de protección social y política económica coordinada.

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Retos para la nueva administración

El mensaje de Dante Mossi pone en evidencia que los impactos de las políticas internacionales sobre remesas trascienden un simple porcentaje en las transferencias. Lo que puede parecer un ajuste técnico se traduce en una pérdida real de recursos para miles de familias hondureñas que dependen de estos envíos para su subsistencia diaria.

Ante este escenario, las recomendaciones son claras:

  • Establecer un diálogo diplomático activo con Estados Unidos para revisar y, de ser posible, mitigar los efectos del recargo.

  • Fortalecer la protección social interna para reducir la vulnerabilidad de los hogares más afectados.

  • Aprovechar los vínculos bilaterales para facilitar medidas comerciales que beneficien a Honduras.

Estas acciones, aseguró Mossi, deben convertirse en tareas prioritarias del nuevo gobierno hondureño, orientadas a preservar el bienestar de los hogares y la estabilidad de la economía nacional en un contexto internacional cambiante.