Gobierno hondureño decide sobre trabajadores extranjeros en construcción de hospitales
El Instituto Nacional de Migración (INM) de Honduras inició una revisión administrativa tras detectar que varios ciudadanos procedentes de China, Nicaragua y Bolivia vinculados a la construcción del Hospital del Sur en la zona insular permanecieron en el país más de ocho meses, sobrepasando el límite legal de 120 días establecido para este tipo de permisos.
Según las autoridades, a los extranjeros se les otorgó inicialmente un ingreso de 90 días, prorrogable por 30, pero “lo que nos llama la atención es que ahora estos ciudadanos han querido estar solicitando permisos especiales de permanencia declarándose como si ellos fueran inversionistas”, señala Carlos Cordero, director del INM.
Las inspecciones realizadas en el hospital revelaron que los ciudadanos laboraban en turnos de hasta 24/7 horas bajo condición de obreros, carpinteros, albañiles y trabajadores de barras, pese a haber ingresado con permisos que no correspondían a esas funciones. En los listados también aparecieron cocineros y chefs.
Deportaciones
Autoridades migratorias confirmaron que “debido a estas irregularidades, serán deportados mientras se mantiene activo el proceso de verificación y coordinación interinstitucional”.
Además, se investiga la responsabilidad de los consorcios y empresas extranjeras que contrataron a los empleados, ya que cada compañía debe responder por la regulación y naturalización de su personal ante las instancias correspondientes.
Contrataciones irregulares de trabajadores asiáticos se extienden a otros hospitales del país
¿Quién finació el proyecto de los hospitales?
El proyecto del Hospital del Sur se financia con un préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), lo que, según las autoridades, refuerza la exigencia de transparencia en la contratación de personal. “No es una donación ni un préstamo de un banco chino, es un préstamo que está pagando el pueblo hondureño”, subrayó, el secretario del Congreso Nacional, Carlos Ledezma.
De acuerdo con las investigaciones, aproximadamente 200 ciudadanos asiáticos trabajan en la obra, además de nicaragüenses y bolivianos, algunos de ellos vinculados a estructuras afines al gobierno anterior.









