Xi Jinping y China muestran su fuerza y desafían la hegemonía de EE. UU.
China conmemoró el 80 aniversario de la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial con un imponente desfile militar en la plaza de Tiananmen. El acto, encabezado por el presidente Xi Jinping, reunió a más de 20 jefes de Estado y exhibió armamento de última generación, desde misiles con capacidad nuclear hasta drones submarinos y aéreos.
La presencia de los líderes de Rusia, Vladimir Putin, y Corea del Norte, Kim Jong-un, marcó el tono político de la jornada. Xi los recibió con un prolongado saludo y los mantuvo a su lado durante toda la ceremonia, lo que reforzó la imagen de una alianza entre las tres naciones.
¿Qué mensaje envió Xi Jinping?
Durante su discurso, el mandatario chino declaró que “hoy la humanidad se enfrenta de nuevo a la disyuntiva de paz o guerra, diálogo o confrontación, ganar-ganar o suma cero”. Añadió que China es una “gran nación que jamás se deja intimidar por ningún abusador” y aseguró que “el gran rejuvenecimiento de la nación china es imparable”.
Con estas palabras, Xi buscó proyectar a su país como potencia mundial y enviar un mensaje directo a Estados Unidos y sus aliados. Según analistas, el gesto político de mantener a Putin y Kim a su lado fue interpretado como un desafío a la hegemonía estadounidense, según analistas citados por el medio de comunicación internacional CNN.

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El presidente estadounidense, Donald Trump, reaccionó a través de la red Truth Social, donde acusó a Xi, Putin y Kim de “conspirar contra Estados Unidos”. La postura de Washington refleja la preocupación por el avance militar y diplomático de China, así como por la consolidación de un bloque de países que cuestionan el orden internacional liderado por Occidente.
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¿Qué simbolismo tuvo el desfile?
El evento recordó episodios de la Guerra Fría, cuando en la misma plaza Mao Zedong recibió al abuelo de Kim Jong-un y al líder soviético Nikita Jrushchov. Ahora, más de seis décadas después, China asumió el rol principal en una alianza que refuerza su posición como potencia global.

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Para el ciudadano Han Yongguang, de 75 años, la ausencia de líderes occidentales no resta importancia al acto: “Depende de ellos venir o no. Sienten envidia del rápido desarrollo de China”.
Situación y repercusiones
El desfile también coincidió con un acercamiento entre China e India, tras el impuesto del 50% que Trump aplicó a las importaciones indias. Además, reforzó la narrativa nacionalista en un momento en que el país enfrenta desafíos internos como la crisis inmobiliaria, el desempleo juvenil y el envejecimiento poblacional.
Con la liberación de palomas y globos al final de la jornada, el mensaje central quedó claro: China busca dejar atrás su papel secundario y colocarse al nivel de Estados Unidos en la competencia por la supremacía global.
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