Rechazan el nuevo formato de FFH y aprueban un circo

No aceptaron un formato de verdad: la FFH propuso jugar al estilo europeo pero la Liga Nacional se inventó uno que ni ellos le entienden

Francis Hernández llevó la propuesta de jugar un torneo largo donde el que suma más puntos es el verdadero campeón, pero los dirigentes le dieron la espalda. ¿Se complican porque quieren o le tienen pánico a la competencia real?

Tiraron a la basura el estilo de Europa

La asamblea de dirigentes sigue tomando decisiones que son un absoluto ridículo. Mientras en las ligas de primer mundo se premia la regularidad, acá prefieren seguir viviendo en el pasado futbolístico.

El director deportivo de la FFH, Francis Hernández, puso sobre la mesa un proyecto ambicioso, justo y muy atractivo: definir al monarca de Honduras a través de una tabla general.

Nada de atajos. El que sumara más puntos en las vueltas regulares levantaba la copa, exactamente como se hace en la Premier League, La Liga de España o la Serie A. Era la excusa perfecta para obligar a los clubes a salir con todo cada fin de semana, elevando el nivel de juego.

Pero la propuesta nació muerta. Ni un solo equipo, ni los denominados grandes ni los chicos, respaldó la moción. Al final, terminaron aprobando un desastre de formato nuevo, un enredo de llaves y clasificaciones extrañas que ni los propios directivos terminan de entender cómo diablos se va a jugar.

El terror a quedar expuestos ante su gente

¿Por qué le cerraron la puerta en la cara a la modernización del campeonato? La respuesta no está en la falta de presupuesto ni en la geografía, sino en el conformismo total. Si en Honduras se implementa un torneo largo por puntos, la cruda realidad es que la pelea por el título sería cosa de dos o máximo tres equipos. Los únicos que realmente tienen la chequera pesada, la logística y la calidad de plantel para aguantar un ritmo tan exigente durante todo el año.

Los demás clubes quedarían totalmente expuestos ante su afición. Si se juega al estilo europeo, a mitad de temporada ya tendríamos a seis o siete equipos completamente hundidos en la tabla, sirviendo de simples espectadores de lujo en la liga.

Se quedarían sin ninguna posibilidad de salir campeones y, lo que más les duele a sus bolsillos, sin la chance de meterse por la ventana y arañar los boletos internacionales para ir a la Copa Centroamericana. El miedo a no figurar pudo más que las ganas de mejorar la competencia.

El premio a la mediocridad sigue intacto

Con el formato de liguillas, repechajes y atajos, la mediocridad tiene un premio asegurado en nuestro país. El sistema que defienden a capa y espada permite que un equipo se arrastre por la cancha toda la primera vuelta, despida a su técnico a medio camino, clasifique de rebote en la sexta posición y, ganando apenas un par de cruces directos, termine dando la vuelta olímpica.

Este formato engañoso es el escudo perfecto de los directivos. Les permite esconder sus enormes carencias administrativas, mantienen ilusionados a los fanáticos vendiendo humo con un partido de repechaje y evitan invertir en un proyecto serio a largo plazo.

Prefirieron quedarse con la lotería del formato corto antes que asumir la exigencia brutal de un torneo de verdad. Al final del día, todos cuidan su parcela y el fútbol hondureño es el único que sigue perdiendo.

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