EE.UU. intercepta petrolero que huyó hacia Venezuela tras persecución
Fuerzas de los Estados Unidos interceptaron este miércoles en el Atlántico Norte al buque petrolero sancionado Marinera —antes conocido como Bella 1— después de una persecución de casi tres semanas, informaron autoridades estadounidenses y medios internacionales.
La embarcación fue arrestada en alto mar en medio de una operación encabezada por la Guardia Costera de EE. UU., en cumplimiento de una orden judicial por violaciones a las sanciones internacionales vinculadas al transporte de petróleo.
La operación se produce después de que el tanquero, originalmente sancionado en 2024 por su supuesta participación en movimientos de crudo ilícito relacionado con Venezuela e Irán, eludiera los intentos de abordaje de las autoridades estadounidenses en diciembre y se internara en el océano para esquivar la incautación.
Durante su huida, la tripulación cambió el nombre de la nave a Marinera, pintó una bandera rusa en su casco y la registró oficialmente en Rusia, una maniobra que buscaba dificultar la acción legal de Washington.
Lea también: Minuto a minuto: La captura de Nicolás Maduro y lo que vendrá para Venezuela
Persecución en alta mar y reacción internacional
La Guardia Costera rastreó al buque en una operación que duró varias semanas mientras navegaba desde el Caribe hacia el norte del Atlántico. El abordaje final se realizó sin que la tripulación opusiera resistencia, según funcionarios estadounidenses, y no se reportó la presencia de naves rusas en el momento de la captura.
Previamente, Rusia había enviado al menos un submarino y otros buques navales para escoltar el tanque en su huida, un despliegue que elevó las tensiones diplomáticas entre Washington y Moscú mientras ambos países discuten la legitimidad de las acciones en aguas internacionales.
Sanciones y objetivos de la operación
El buque había sido sancionado por Estados Unidos por presuntas violaciones a las normas de bloqueo de petróleo venezolano, parte de un esfuerzo más amplio del gobierno estadounidense para interrumpir las rutas de crudo no autorizadas y la evasión de sanciones contra Caracas. La nave fue catalogada como parte de una “flota fantasma” utilizada para mover petróleo de forma opaca y violatoria de regulaciones internacionales.
Esta incautación se enmarca dentro de una serie de acciones similares. En semanas recientes, autoridades estadounidenses también interceptaron otros buques vinculados a redes de transporte de petróleo sancionado, como parte de una campaña para bloquear exportaciones de crudo que consideran ilícitas.
Lea también: Operativo migratorio en Florida, EE.UU. detienen al menos 1,300 hondureños
Implicaciones geopolíticas
La captura del Marinera se produce en un contexto de crecientes tensiones entre EE. UU. y Rusia, cuyos intereses geopolíticos chocan en diversos frentes, incluidos los mercados energéticos y las sanciones derivadas de conflictos globales. El movimiento de la nave bajo bandera rusa y la respuesta de Moscú añaden una capa diplomática compleja al operativo, que trasciende el simple cumplimiento de sanciones económicas y toca aspectos de soberanía marítima y derecho internacional.
Mientras continúa la investigación sobre posibles cargos contra la tripulación y se determina el futuro legal del buque, la operación subraya la persistente presión de Estados Unidos para controlar el traslado de crudo desde países sancionados y forzar el respeto a sus medidas económicas en aguas internacionales.
Lea también: Estados Unidos extiende permisos de trabajo a hondureños amparados por TPS











