Reordenamiento institucional de Asfura marca transformación del Estado en sus primeros 100 días
Desde la eliminación total de direcciones consideradas inoperantes hasta la fusión de dependencias y la reestructuración del aparato estatal, han transcurrido los primeros cien días del reordenamiento impulsado por el presidente Nasry Asfura.
Las destituciones han marcado el panorama político y generado revuelo en distintos sectores, como parte de una estrategia de crecimiento.
El titular de Comunicaciones, José Argueta reconoció la dificultad de las medidas adoptadas: “Cien días en los que tomamos decisiones difíciles, pero que eran necesarias para enfrentar todos los retos que nos venían. En el primer Consejo de Ministros se suprimieron algunas instituciones, eso nos generó setecientos millones de lempiras en ahorro mensual”, afirmó.
Compromisos heredados
El gobierno asumió una deuda flotante de 20,400 millones de lempiras, de la cual ya se ha pagado la mitad. Asimismo, se enfrentó a una deuda del sistema de salud por 800 millones de lempiras, que también fue cubierta parcialmente.
El impacto administrativo marca un antes y un después en la política nacional, con la eliminación y fusión de más de 30 instituciones señaladas por irregularidades, entre ellas la Secretaría de Planificación Estratégica, el Fondo Social de la Vivienda y el Programa Nacional de Vivienda y Asentamientos Humanos.
Estas acciones, según estimaciones oficiales, representan un ahorro superior a los 15 mil millones de lempiras para el país.
Deuda pública
El actual gobierno heredó una crisis caracterizada por una enorme deuda pública y múltiples irregularidades en distintas secretarías de Estado, señalan expertos.
El reordenamiento institucional, más allá de exponer estas anomalías, se perfila como uno de los principales logros de la administración, al alinearse con el objetivo de reducir la deuda pública y recortar el gasto innecesario del Estado.
De acuerdo con dirigentes oficialistas, el presidente ha reducido el presupuesto en 25 mil millones de lempiras, destinando los recursos hacia programas sociales y nuevos proyectos. Aunque el gobierno aún se encuentra en una etapa inicial, las medidas adoptadas buscan sentar las bases de un Estado más eficiente y transparente.
La estrategia de Asfura, en sus primeros 100 días, ha generado tanto respaldo como críticas, pero se presenta como un intento de transformar la administración pública y evitar repetir errores del pasado. La expectativa ahora se centra en los resultados que estas reformas puedan ofrecer en el mediano plazo.











