Mía Cáceres y su sueño universitario truncado en Tegucigalpa tras fatal accidente
Mía Pamela Cáceres Ordóñez, de 19 años de edad, fue la víctima de un fatal accidente en el anillo periférico de Tegucigalpa. A dos días de su muerte, siguen revelándose detalles sobre la tragedia.
Una salida con sus amigos transcurrió normal hasta la madrugada del sábado 6 de julio, cuando después de departir, Mía Cáceres decidió subirse, como copiloto y con dos personas más, a un vehículo tipo turismo que terminó volcado a la altura de una universidad privada del anillo periférico.
Las autoridades ya confirmaron que el joven que conducía el vehículo estaba borracho y que se quedó dormido al volante.
El conductor en cuestión, cuyo nombre fue omitido por la SIAT, tenía grado de 51 mg/100ml de alcohol en su cuerpo, según la prueba de alcoholemia que le realizaron las autoridades.
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Cinco meses de vivir en Tegucigalpa tenía Mía Cáceres
Otro de los datos revelados tras la trágica muerte de la estudiante de arquitectura de la Universidad Católica de Honduras (UNICAH), es que recién se había mudado a Tegucigalpa desde Tocoa, Colón, donde transcurrió toda su infancia y adolescencia.
En la capital vivía con su hermano mayor, también estudiante universitario.

Mía Cáceres cursó el primer año de su carrera de arquitectura en el campus de esa universidad privada en Tocoa, pero en 2024 había decidido dejar su hogar y a sus padres para mudarse a Tegucigalpa, donde cursaría con éxito su segundo año y perseguiría sus sueños.
Todas esas aspiraciones se terminaron la fatídica madrugada del 6 de julio, cuando por culpa de los excesos y las malas decisiones de otros le arrebataron todo.
El conductor, un amigo (hasta ahora no identificado) que manejaba bajo los efectos del alcohol, se quedó dormido al volante y ocasionó la muerte de la joven. Ahora su familia sufre las consecuencias de las decisiones imprudentes de los jóvenes.
Mía, que el próximo 27 de julio cumpliría 20 años de edad, era hija de los pastores evangélicos Pamela Ordóñez y Mauricio Cáceres, quienes la tarde del 7 de julio llegaron a la morgue capitalina a retirar el cuerpo.










