Reformas a la ENEE: apoyo internacional y críticas marcan el debate

¿Privatización o rescate de la ENEE? Esto dicen el Gobierno, los organismos internacionales y la oposición ante reformas

Las reformas al sistema eléctrico impulsadas por el Gobierno continúan generando debate en Honduras. Mientras organismos financieros internacionales respaldan los cambios propuestos para rescatar a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), sectores políticos y analistas piden mayor discusión y transparencia sobre el alcance de la iniciativa.

El tema será uno de los principales puntos de discusión esta semana en el Congreso Nacional, donde se espera el primer debate del proyecto orientado a reestructurar la estatal eléctrica.

Bancos multilaterales respaldan las reformas

A través de un comunicado conjunto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, la CAF y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) expresaron su apoyo a las reformas energéticas planteadas por Honduras.

Los organismos señalaron que el país enfrenta desafíos estructurales en el sector eléctrico que requieren «reformas urgentes para garantizar un servicio confiable, eficiente y de calidad para toda la población».

Asimismo, destacaron la importancia de fortalecer la institucionalidad, modernizar las redes de transmisión y distribución, promover inversiones y mejorar la gobernanza del sistema eléctrico.

Los organismos también enfatizaron que los cambios deben realizarse «manteniendo su carácter estatal», un punto que ha cobrado relevancia en medio de las acusaciones de una posible privatización de la ENEE.

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Finanzas defiende la transformación de la estatal

El ministro de Finanzas, Emilio Hernández Hércules, aseguró que la reforma no implica privatizar la empresa y afirmó que la ENEE seguirá siendo propiedad del Estado.

«La empresa fue nacional, es nacional y va a ser nacional siempre», declaró.

El funcionario sostuvo que el actual modelo es insostenible debido a las pérdidas financieras acumuladas durante décadas.

«Seguir cargando con un déficit anual superior al 25 % y una deuda que no es sostenible obliga a cambiar la manera de administrar el mercado eléctrico», expresó.

Además, afirmó que las reformas permitirán modernizar la empresa, mejorar la transparencia y atraer inversiones para fortalecer las líneas de transmisión y distribución.

Según Hernández, Honduras necesita inversiones superiores a los 130 millones de dólares en infraestructura eléctrica para garantizar un servicio más eficiente y atractivo para futuros inversionistas.

Gobierno niega privatización

Por su parte, la designada presidencial María Antonieta Mejía defendió el proyecto y afirmó que las reformas buscan rescatar financieramente a la ENEE.

«No hay privatización alguna», manifestó.

La funcionaria argumentó que la estatal se ha convertido en un «hoyo fiscal» que consume recursos públicos que podrían destinarse a salud, educación, infraestructura y programas sociales.

Mejía sostuvo que la apertura a nuevas inversiones permitiría modernizar el sistema y eventualmente reducir los costos para los usuarios.

«Estamos buscando rescatar financieramente a Honduras para poder generar beneficios sociales que tanto requiere el pueblo hondureño», afirmó.

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Expertos señalan problemas históricos con la ENEE

El economista Alex Bakis señaló que la crisis de la ENEE es el resultado de décadas de problemas acumulados, entre ellos pérdidas técnicas y no técnicas, falta de inversión en infraestructura y politización de la empresa.

«La empresa se fue politizando y arrastrando todos los problemas que hoy tenemos», indicó.

A criterio del analista, la división de la ENEE en las áreas de generación, transmisión y distribución podría convertirse en una herramienta para reducir pérdidas y mejorar la gestión administrativa.

Bakis recordó que las pérdidas del sistema rondan el 38 %, uno de los principales problemas financieros que enfrenta la estatal.

Libre anuncia oposición a la iniciativa y confirma protestas a nivel nacional

Sin embargo, sectores vinculados a Libertad y Refundación (Libre) han expresado preocupación por las reformas y sostienen que podrían abrir la puerta a una eventual privatización de la empresa.

El analista Luis León reconoció la necesidad de rescatar la ENEE, pero advirtió que cualquier cambio debe garantizar que la empresa continúe siendo pública.

«Hay que rescatar la ENEE, pero bajo ninguna circunstancia hay que venderla o privatizarla», señaló.

León cuestionó además que el contenido completo del proyecto aún no sea ampliamente conocido por la población, lo que dificulta un análisis profundo de sus implicaciones.

«Lastimosamente esta propuesta no es de carácter público. Tenemos información parcial, pero no un análisis concreto de lo que propone», agregó.

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Debate continuará en el Congreso

El Congreso Nacional iniciará la discusión formal de las reformas en los próximos días, en medio de posiciones encontradas entre quienes consideran que los cambios son necesarios para rescatar la estatal eléctrica y quienes advierten sobre posibles riesgos para el control público del sistema.

El diputado y miembro de la Comisión de Energía del Congreso Nacional, Eder Mejía, aseguró que el dictamen de las reformas energéticas continúa en construcción con aportes de diversos sectores, incluyendo partidos políticos, empresa privada, organismos multilaterales, sociedad civil y representantes de la ENEE. Según el legislador, el objetivo es generar confianza y garantizar que la iniciativa responda a las necesidades del país.

Mejía rechazó que el proyecto contemple mecanismos de privatización y afirmó que la propuesta busca reorganizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica mediante la creación de empresas internas para fortalecer las áreas de generación, transmisión, distribución y comercialización. Asimismo, sostuvo que la reforma pretende reducir las pérdidas financieras de la estatal, atraer inversión y mejorar la calidad del servicio sin vender activos ni comprometer el carácter público de la empresa.

Mientras tanto, el respaldo de los organismos multilaterales y las preocupaciones expresadas por distintos sectores anticipan un intenso debate político sobre el futuro de la ENEE y del sistema energético hondureño.