Iglesia Católica lamenta ausencia de propuestas contundentes en campañas políticas
Durante la homilía dominical, el arzobispo José Vicente Nácher Tatai hizo un enérgico llamado a la población hondureña a reflexionar sobre el verdadero sentido del evangelio, advirtiendo que “no se puede servir a Dios y al dinero”.
Inspirado en una parábola de Jesús y en la lectura del profeta Amós, el prelado destacó que el hombre de fe no debe guardar silencio ante la injusticia y la desigualdad que afectan a la sociedad.
Nácher señaló que el afán de riqueza puede llevar a una vida vacía, donde el deseo de tener más se convierte en indiferencia hacia los demás.
Reflexión a evitar la ambición
“El ambicioso se engaña a sí mismo, porque ni siquiera persigue una vida armónica y saludable”, expresó. Además, condenó la ostentación de bienes como una ofensa para quienes carecen de lo más básico, e instó a invertir en el “reino de Dios”, ayudando a los hermanos necesitados.
El mensaje concluyó con un llamado a fortalecer la vida espiritual y familiar a través de la oración y la asistencia a la misa dominical.
Para el arzobispo, este compromiso con la fe representa un acto de equilibrio emocional y una respuesta al grave pecado de indiferencia social que, según él, afecta al mundo entero.
CNE establece plazo límite para la entrega de fotografías de candidatos
Elecciones generales en Honduras: llamado a la paz y responsabilidad política
Los comicios generales en Honduras se celebrarán el próximo 30 de noviembre, con más de seis millones de ciudadanos habilitados para ejercer el sufragio, según el último informe del Registro Nacional de las Personas (RNP).
Sin embargo, al inicio de la campaña electoral, algunos expertos advierten que el discurso entre los aspirantes podría tornarse violento y estar marcado por acusaciones sin fundamento, lo que genera preocupación en distintos sectores.
Ante este panorama, líderes religiosos han exhortado a la clase política a evitar la incertidumbre y promover un proceso electoral pacífico, respetando el veredicto del pueblo en las urnas como expresión legítima de la voluntad democrática.











