Guatemala extradita a hondureño presuntamente vinculado a crimen de cinco agentes de la Dipamco en Corinto, Cortés
La Dirección Policial de Investigaciones (DPI), en coordinación con la Policía Nacional, presentó en las últimas horas al primer sospechoso vinculado a la masacre de cinco agentes de la Dipampco ocurrida en Corinto, Omoa, Cortés.
El detenido fue identificado como Elí Nahúm Guerra, quien enfrenta cargos por asociación para delinquir y presunta participación en el hecho violento.
Según las autoridades, Guerra fue capturado en Guatemala tras una alerta azul emitida por Interpol y posteriormente entregado a Honduras en el punto fronterizo de Corinto. El sospechoso habría recibido atención médica en Puerto Barrios, Izabal, antes de ser trasladado bajo estrictas medidas de seguridad a San Pedro Sula, donde será puesto a disposición de los juzgados de jurisdicción nacional.
Estructura criminal
La investigación señala que Guerra formaría parte de una estructura criminal dedicada al narcotráfico, sicariato, lavado de activos y tráfico de armas.
En el operativo se incautaron chalecos antibalas que están siendo sometidos a peritajes técnico-científicos.
Las autoridades sostienen que este proceso es clave para evitar la impunidad y recuperar la seguridad en los microterritorios afectados por la violencia.
Hondureño que ingreso al país herido de bala es expulsado y entregado a la Policía Nacional de Honduras
— PNC de Guatemala (@PNCdeGuatemala) May 26, 2026
Ingresó a Guatemala de manera ilegal.
El hondureño Eli Nahúm Guerra, de 44 años, hoy fue dado de alta en un hospital privado donde se encontraba internado, por lo que pic.twitter.com/jjyDTsAUkE
Agentes fallecidos
El crimen, ocurrido el 21 de mayo, conmocionó al país al dejar como víctimas a cinco agentes de la División Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco): Lester Josué Amador Herrera, Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Lionel Alejandro Valdez Núñez, Nels Makley Eguigure Benavides y Emerson Josué Canales Fúnez.
Los uniformados fueron privados de libertad durante un operativo y posteriormente hallados sin vida, lo que generó fuertes cuestionamientos sobre la planificación de la acción policial.
Tras el hecho, la Secretaría de Seguridad suspendió al director, subdirector y jefe de operaciones de la Dipampco, y conformó una comisión interventora para revisar responsabilidades internas.
Analistas en seguridad advierten que la masacre refleja la capacidad de los cárteles internacionales de ejercer control territorial en zonas fronterizas, enviando un mensaje de poder frente a las instituciones estatales.








