¿Fue tan malo como dicen? Estos son datos detrás de la gestión de Luis Redondo en el Congreso Nacional

¿Fue tan malo como dicen? Estos son datos detrás de la gestión de Luis Redondo en el Congreso Nacional

21 de enero de 2026Honduras, Nacionales, Política

La presidencia de Luis Redondo en el Congreso Nacional arrastra una etiqueta que se repite en la conversación pública: “la peor legislatura”. No se trata solo de un juicio político.

La percepción se alimentó de imágenes poco habituales en el pasado reciente: curules vacías, sesiones suspendidas y negociaciones que se extendieron por meses. El cansancio ciudadano creció mientras la actividad parlamentaria se reducía.

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Radiografía de la gestión

El informe de Monitoreo Legislativo 2022–2025, elaborado por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) con base en la Ley Orgánica del Poder Legislativo y datos oficiales, ofrece cifras que respaldan esa percepción.

Entre 2022 y 2025, el Congreso cumplió apenas el 35 % de las sesiones obligatorias: 147 días de trabajo frente a los 419 previstos.

En contraste, durante las dos legislaturas presididas por Mauricio Oliva (2014–2022), el Congreso sesionaba con regularidad y mantenía una producción normativa alta, aunque marcada por dispensas de debate y pactos partidarios.

Parálisis legislativa

El documento identifica 395 días de paralización en la gestión de Redondo, provocados por disputas políticas en temas clave: elección de la Corte Suprema de Justicia, designación del Fiscal General, aprobación de fondos del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), presupuestos electorales y procesos preelectorales.

Durante la era Oliva hubo crisis y protestas, pero no una paralización acumulada de esa magnitud.

 

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Productividad en descenso

Entre 2022 y 2024, el Congreso aprobó solo el 18 % de las iniciativas presentadas, con una efectividad de 12 %. El Ejecutivo, en comparación, alcanzó un 90 %.

Bajo Oliva, la productividad era alta en números, aunque cuestionada por la rapidez de los procesos; bajo Redondo, la falta de consensos redujo la producción legislativa.

Los datos muestran que la gestión de Redondo no fue la más costosa ni la más opaca, pero sí la más paralizada y la menos productiva. Más que “la peor”, esta legislatura evidenció que sin acuerdos políticos, el Congreso simplemente se detiene.

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