Diputados aseguran que el polémico Fondo Departamental será eliminado, pero sectores de la sociedad civil señalan que solo le cambiaran el nombre
El presidente provisional del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, anunció que uno de los primeros temas que abordará la nueva administración legislativa será la eliminación del Fondo Departamental, un mecanismo que durante años ha estado envuelto en polémica y señalamientos de corrupción que han salpicado a diputados de distintos partidos políticos.
Según Zambrano, la decisión responde a los múltiples procesos judiciales que enfrentaron congresistas en el pasado, muchos de los cuales —afirmó— fueron señalados de manera injusta.
En ese contexto, aseguró que existe un consenso político para eliminar este fondo y evitar que continúe siendo un foco de controversia dentro del Congreso Nacional de Honduras.
Nuevo modelo de gestión sin manejo directo de dinero
Aunque el fondo departamental será eliminado, Zambrano aclaró que los diputados seguirán cumpliendo su rol de gestores comunitarios, canalizando apoyo para escuelas, iglesias, patronatos, juntas de agua y otros sectores sociales.
La diferencia, explicó, es que los congresistas ya no tocarán dinero directamente, sino que los recursos serán administrados por alcaldías y organizaciones comunitarias.
Este nuevo esquema busca garantizar transparencia, rendición de cuentas y evitar el uso político de los recursos públicos.
Los fondos, de aprobarse este mecanismo, se transferirán directamente a las instituciones beneficiarias, reduciendo el riesgo de malversación y fortaleciendo la gestión municipal y comunitaria.
Críticas al uso de subsidios y antecedentes de corrupción
El tema de los subsidios legislativos también fue abordado en los diálogos entre las fuerzas políticas, reconociendo que su uso ha sido duramente criticado por la población hondureña.
Para el bipartidismo, la eliminación de estos mecanismos es clave para recuperar la confianza ciudadana y evitar nuevos casos de corrupción.
Desde la sociedad civil, sin embargo, persiste el escepticismo. Organizaciones advierten que, independientemente del nombre que se le dé al nuevo modelo, siempre existirán riesgos si el Congreso se desvía de su función principal: legislar.
Casos recientes como el de Sedesol, donde se utilizaron cheques a nombre de terceros, son citados como ejemplos de cómo la corrupción ha operado bajo distintos formatos.
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Un reto pendiente para el nuevo Congreso
Analistas señalan que el verdadero desafío será romper la práctica histórica en la que los diputados asumen funciones de ejecución de proyectos, algo que ha distorsionado el rol institucional del Congreso.
La expectativa ciudadana es que esta nueva etapa marque un cambio real en la forma de hacer política.
Con la instalación de la Junta Directiva permanente, se espera que estas reformas avancen y se traduzcan en acciones concretas en favor del pueblo hondureño, priorizando la transparencia y el fortalecimiento institucional.









