¡Adiós a las gorras y jeans! Así deberán llegar los diputados al Congreso con el nuevo código de vestimenta
El Congreso Nacional aprobó el 17 de febrero una resolución que establece un código de vestimenta obligatorio para los diputados y diputadas, con el objetivo de reforzar el decoro parlamentario y la imagen institucional del Poder Legislativo.
La medida formaliza una práctica que hasta ahora se realizaba de manera no regulada, definiendo cómo deben presentarse los legisladores durante las sesiones y actos oficiales.
La resolución surge tras la polémica causada por el diputado de Libertad y Refundación (Libre), Edgardo Casaña, quien se negó a retirar una gorra dentro del hemiciclo, generando un debate sobre los límites entre la libertad personal y la solemnidad del cargo.
La norma enfatiza que los parlamentarios no hablan a título personal durante las sesiones, sino en representación de la soberanía popular, por lo que su presentación personal transmite un mensaje de seriedad y compromiso hacia la ciudadanía.
Detalles del código de vestimenta
El documento establece que los diputados deben usar traje formal completo o pantalón formal con camisa, saco y corbata, mientras que las diputadas podrán utilizar traje ejecutivo formal, vestido o conjunto formal con pantalón o falda.
Asimismo, se permite el uso de atuendos tradicionales hondureños formales, representativos de la identidad étnica, indígena o afrodescendiente, siempre que mantengan la solemnidad y decoro parlamentario.
Quedan prohibidas las prendas informales, incluyendo jeans, camisetas, gorras, ropa deportiva y sandalias, consideradas incompatibles con la dignidad del pleno.
Supervisión y sanciones
El cumplimiento del código estará bajo la supervisión directa de la junta directiva del Congreso Nacional. Los legisladores que incumplan la norma podrían tener reservado el uso de la palabra durante las sesiones, y también podrían aplicarse medidas disciplinarias según la normativa interna del Congreso.
Con la publicación en el diario oficial La Gaceta, el código entra en vigencia inmediata, convirtiendo en obligación lo que anteriormente era una práctica asumida de manera informal por la mayoría de los legisladores.








