Las autoridades guatemaltecas reportan que los recientes sismos han dejado un saldo preliminar de al menos 2 personas fallecidas, 25 hospitalizadas, 288 afectadas directamente y más de 500 personas albergadas en refugios temporales. En Jutiapa, medios locales indican que los cuerpos de socorro confirmaron una tercera víctima mortal, elevando la cifra no oficial.
Las comunidades más golpeadas son Comapa y Zapotitlán, donde se han reportado viviendas colapsadas, comercios dañados, cortes de energía y evacuaciones masivas. En varias zonas rurales, las familias duermen en carpas y permanecen en espera de ayuda humanitaria mientras se evalúan los daños estructurales.
Respuesta institucional y contexto sísmico
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró alerta naranja desde el martes y desplegó brigadas de evaluación y asistencia en zonas afectadas. Claudinne Ogaldes, secretaria ejecutiva de Conred, hizo un llamado a la calma y mencionó que se habilitaron mecanismos de reporte de daños vía código QR y líneas de emergencia. El presidente Bernardo Arévalo expresó su solidaridad con las comunidades afectadas y solicitó apoyo institucional inmediato.
Este episodio se da apenas tres semanas después de otra secuencia sísmica ocurrida el 8 de julio, en cuya fase principal se registró un sismo de magnitud 5.7 que dejó siete muertos, más de 300 heridos y cientos de viviendas dañadas en seis departamentos del sur del país. El fenómeno ha sido atribuido igualmente a la actividad de la falla de Jalpatagua, ubicada bajo el litoral del Pacífico guatemalteco.