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El debate de este martes resumido en 11 puntos

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Uno de los debates más esperados para esta campaña política, llegó este martes gracias a Teletica. Debate en que estuvieron cada uno de los cinco candidatos que encabezan las encuestas de intención de votos: Rodolfo Piza, Antonio Álvarez, Fabricio Alvarado, Juan Diego Castro y Carlos Alvarado.

De este encuentro, pueden sacarse muchas conclusiones importantes, de los cuales hemos sacado 11 de puntos destacados:

Los Alvarado: la suma de los dos candidatos con el apellido Alvarado, el oficialista Carlos y quien lidera recientemente las encuestas, Fabricio, en definitiva fue un acierto de los del 7. Al primero se le vio seguro, sobre todo en el tema social, donde hizo avances mientras estuvo en el Gobierno. También se notó honesto cuando le tocó hablar de las deficiencias de la actual administración. Su punto débil, el déficit fiscal, por el que fue más atacado y del que responsabilizó a la Asamblea Legislativa.

En el caso de Fabricio, fue poco atacado. Quizás la mayoría de los candidatos quieren hacerse de parte del apoyo que ha recibido en uno de los temas más polémicos, el de los derechos de la comunidad LGBTI. Tal vez, consideran que podrían vencerlo con facilidad en una eventual segunda ronda.

Más frescos: en el debate de Monumental se pudo apreciar a algunos candidatos menguados por el cansancio – desgaste natural en una campaña política -. Para esta nueva oportunidad, parece que sus equipos los dejaron descansar durante el día, por lo que se vieron mejor preparados y con respuestas más rápidas. Eso dio fluidez a la actividad.

Respuestas sabidas: de memoria se saben las preguntas y las respuestas. El debate se ha reducido a un puñado de temas que se pueden contar con los dedos de una mano: desempleo, derechos humanos, infraestructura, congestión vial y educación. Por supuesto que son de los más importantes, pero poco han aportado nuevo, aunque por supuesto,  este  – el debate – es una de las oportunidades de enfrentamiento de ideas más seguidos por el público, por lo que muchas personas conocen por primera vez estas posturas.

Primera y segunda parte: a pesar de que el debate estaba montado para el choque, se vio poco enfrentamiento frontal, al menos en la primera parte del debate, en la que los aspirantes a Zapote se hicieron las preguntas con más intención de responder ellos mismos, apenas pasada la oportunidad de sus oponentes. Eso pudo auyentar espectadores en la primera hora. Fue hasta la segunda parte que se dieron verdaderos cara a cara, con choques que casi caldearon los ánimos,  sobre todo en el tema de equipos de trabajo, déficit fiscal y el tema del cemento chino. No obstante, la mayoría del tiempo los políticos intentaron dar una imagen de ecuanimidad.

Planes eje: una vez más, todos los planes se parecen. Todos están a favor del tren eléctrico, todos a favor de las concesiones y alianzas público-privadas, todos a favor de inversión extranjera y todos a favor de seguir con los programas de gobiernos previos que han funcionado – o son populares -. Cuando uno de los candidatos decía que haría algo diferente, los demás planteaban una vez más puntos muy similares. ¿Las diferencias? reducidas a viajes en el Ejecutivo, derechos humanos y de gasto público.

Señalamientos: de igual forma, cuando se encararon, fue con señalamientos directos a las personas y no tanto a las ideas. Es decir, el conocido argumento ad hominem. Perdonando el lugar común, “en ese sentido”, cualquiera puede resaltarse como mejor opción aludiendo a las falencias de su adversarios; que en tema de política, casi siempre cae alrededor del tema de corrupción, que es importante, pero no único – espero que no suene a defensa del diablo – pero es mejor en estos escenarios ver enfrentarse ideas con ideas.

¿Cómo lo harán?: la forma es lo que más se mencionó a la hora citar las eventuales soluciones a los distintos problemas, pero el fondo apenas y se rozó. No es su culpa del todo, pues a pesar de que el tiempo en esta oportunidad fue un poco mayor que en otras oportunidades, no da para mucho. Sin embargo, Se necesita saber cómo se mejorará la educación, se reducirá las listas de espera en la Caja, se conseguirá más empleo y apoyará la banca para el desarrollo, pero sobre todo, de dónde saldrá el dinero para lograrlo, en especial reduciendo el déficit.

Ahora bien, el punto del déficit tiene otra trampa para los aspirantes a la presidencia: ¿Cómo reducirlo y a la vez costear todos los proyectos propuestos?

Diferencias plenas: aparentemente, solo en dos puntos los candidatos se diferencian con claridad, los derechos humanos y el déficit financiero e, incluso en estos puntos, solo dos tienen opiniones verdaderamente opuestas a las del resto de quienes debatían. Rodolfo Piza es el único de los invitados de hoy que se opone a incrementar la carga impositiva y se centra en reducción del gasto. Carlos Alvarado es el único de los allí presentes que apoya plenamente la opinión consultiva de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.

 

 

Errores comunes: todos desperdiciaron oportunidades en cuanto a las preguntas que hicieron, precisamente por deambular en torno a los temas que han sido ya muchas veces abordados sin profundizar en ellos. Aunque parezca contradictorio con lo dicho arriba, faltó personalización en cuanto a las preguntas, eso sí, no atacando a las personas, sino a sus posturas. Faltó espuela. Malicia.

Aciertos y errores puntuales: Antonio Álvarez fue uno de los más que más confrontó, eso lo distinguió de sus adversarios, pero se amparó más en gobiernos previos y dijo muy poco de su propia persona en cuanto a hechos. Fabricio Alvarado se aferró a su fortaleza, el tema de su oposición a los derechos LGBTI y el aborto terapéutico, pero no hizo preguntas destacadas y dejó que los otros hablaran más que él. Rodolfo Piza respondió bien cuando se le encaró en la mayoría de las ocasiones, pero tuvo como punto negro el cemento chino, por el que fue atacado varias veces. Juan Diego Castro habló directo con los electores siempre que tuvo la oportunidad, lo que cala en la gente; pero sus propuestas fueron consideradas vagas y ambiguas. Carlos Alvarado se sinceró con los errores del Gobierno y destacó sus propias capacidades, pero en el tema de las finanzas del Estado, repitió los argumentos de la actual administración.

Conclusiones: los únicos que pueden decir quién ganó el debate son las personas que no tenían un favorito antes de esta dinámica. De ellos son las verdaderas conclusiones. Si usted es uno de ellos, comparta su parecer con quienes conoce. Cinco días nos separan de las elecciones y el debate debe ser trasladado a las casas, las calles, los lugares de trabajo y centros de estudio; siempre, respetando la opinión de los demás y anteponiendo las necesidades de país.

 

 

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