La culpabilidad asumida por “El Mayo” Zambada provocará repercusiones en círculos políticos y económicos de Honduras, señalan expertos
La reciente declaración de culpabilidad de Ismael “El Mayo” Zambada, líder histórico del cartel de Sinaloa, ante un tribunal de Estados Unidos ha encendido las alarmas en Honduras.
Expertos en seguridad advierten que esta confesión podría desencadenar una serie de revelaciones que involucren a figuras públicas, políticas y empresariales del país en redes criminales transnacionales.
Según analistas consultados, la negociación judicial de Zambada podría incluir la entrega de información sensible sobre sus vínculos en Centroamérica. “Van a salir personajes de la figura pública política de Honduras”, señaló uno de los expertos, recordando que en juicios anteriores en EE.UU. ya se ha mencionado la posible conexión entre el cartel de Sinaloa y políticos hondureños.
Fiscalía de Nueva York ya había advertido
La sociedad entre “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán ha sido documentada en múltiples procesos judiciales. En su momento, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York expuso que esta organización criminal habría operado con apoyo de actores políticos en Honduras, lo que podría derivar en nuevas órdenes de extradición.
Los expertos no descartan que se amplíe la lista de exfuncionarios, actuales autoridades y otras figuras reconocidas que podrían ser señaladas como cómplices. “Estas personas son mencionadas por estos caballeros en las Cortes de Estados Unidos. Obviamente van a tener repercusiones”, advirtieron.
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De país de tránsito a centro logístico
Criminólogos señalan que Honduras ha dejado de ser solo un corredor de paso para convertirse en un trampolín, almacén y centro de fabricación y distribución de drogas. Las enormes sumas de dinero involucradas en estas operaciones han transformado el rol del país en el mapa del narcotráfico regional.
Ante este escenario, se espera que el gobierno estadounidense realice sus propias evaluaciones diplomáticas y judiciales, lo que podría impactar en futuras decisiones de cooperación, extradición y presión institucional sobre Honduras, advierte el criminólogo, Wilfredo Rubio.











