“Tenemos que ver el sol”: Reinaldo Rueda lanza duro diagnóstico sobre el fútbol hondureño
Tegucigalpa. El seleccionador nacional no se guardó nada. En una conferencia cargada de reflexiones y revelaciones, el técnico de la selección de Honduras abordó con franqueza el presente de varios jugadores claves, sus decisiones de cara a la próxima convocatoria y, con tono firme, denunció las carencias estructurales que aquejan al fútbol hondureño en plena ruta hacia el Mundial.
El caso de Deiby y Andy Najar
Uno de los puntos más sensibles fue el caso de Daiby y Andy Najar, dos futbolistas de alto perfil en el entorno de la H. “Lo de Daiby es importante, ha logrado continuidad. Y lo de Andy también, con grandes participaciones y asistencias. Pero con Andy tenemos que hablar personalmente. Hay que evaluar cuántos partidos perdería con su club si viene a la Copa Oro”, explicó el técnico, dejando claro que cada decisión conlleva un análisis profundo más allá de la cancha.
Sobre Brian Acosta, el técnico fue aún más específico: “No lo convoco porque hoy no es titular en su equipo ni en la selección. Le dije: «Ojalá convoquen al australiano que te quitó el puesto para que tú puedas jugar esos partidos que él se pierda». No es un castigo, es una jugada pensando en su regreso”.
El estratega también recordó la planificación que hizo con Carlos Pineda, dejando ver que sus movimientos no son impulsivos: “En marzo no lo traje para que el profe Espinel lo viera bien en Olimpia. Y miren quién terminó de titular. “A veces hay que sacrificar para construir”.
¿Merecemos ir al mundial con el nivel que tenemos?
Pero la conferencia fue más allá del análisis deportivo. Con tono dolido, el técnico hizo una radiografía brutal del entorno: “Merecemos ir al Mundial con un fútbol semiprofesional, sin canchas, con clubes que desaparecen y jugadores que prefieren ligas burocráticas”, lanzó ante la prensa, visiblemente frustrado.
Aún más contundente fue su denuncia: “En agosto 2023 me prometieron una cancha natural para abril 2024 en Comayagua. Ya es 2025 y no la tenemos. Ni la federación tiene una cancha de grama natural para entrenar. Nos vamos a San Pedro Sula porque en Tegucigalpa no hay dónde”.
Pese al oscuro panorama, su mensaje fue claro: “Tenemos que tener fe. Por más gris que esté el cielo, los hondureños tenemos que ver el sol”. El técnico no baja los brazos y reafirma que los próximos tres meses —septiembre, octubre y noviembre— serán los más cruciales en más de una década.
En un fútbol marcado por la precariedad, la improvisación y la lucha constante, el técnico propone algo más que resultados: convicción, realismo y planificación con visión de futuro.











