Polarización y zafarrancho frenaron agenda del Congreso Nacional de Honduras en 2024
El Congreso Nacional de Honduras estuvo en el centro de la atención durante el 2024. No precisamente por avances legislativos, sino por los constantes zafarranchos y confrontaciones entre los diputados de diferentes bancadas. Las sesiones que deberían de ser espacios de debate y de construcción de consensos han sido escenarios de insultos, empujones y episodios de caos que han paralizado la agenda legislativa del país.
La falta de acuerdos entre las principales fuerzas políticas ha derivado en un clima de polarización que afecta directamente la productividad del Congreso. De las más de 200 iniciativas presentadas este año, menos del 20 % han sido dictaminadas o aprobadas, evidenciando un preocupante estancamiento en la toma de decisiones. El Congreso Nacional de Honduras tiene engavetado un 72% de la productividad legislativa, que también es una productividad bastante baja, pero que se ve anulada con respecto a esta gran cantidad de proyectos.
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Si bien es cierto, hay muchos proyectos también que no aportan o abonan, pero tampoco hay una construcción de una agenda del país que aborde temas importantes como salud, como educación, como seguridad y que mejoren este tipo de elementos. Entonces, esperemos que para el 2025, aunque se ve bastante complicado, sobre todo porque es un año electoral en donde van a buscar revalidar su candidatura la mayoría de estos diputados.
Los enfrentamientos tanto verbales como físicos han llevado incluso a la suspensión de sesiones clave, lo que ha retrasado la aprobación de leyes importantes para sectores como salud, educación y economía. Entre los proyectos que han quedado en el limbo destacan la reforma al Sistema de Seguridad Social, el Presupuesto General de la República y propuestas orientadas a enfrentar la creciente crisis económica como la Ley de Justicia Tributaria y las Adendas Energéticas.
En 2024, el Congreso Nacional de Honduras dejó un balance desalentador, mientras los zafarranchos y disputas políticas siguen siendo el pan de cada día. Las demandas de la población continúan sin respuesta, profundizando el desencanto ciudadano hacia una clase política percibida como ineficaz y desencantada de la realidad nacional.











