Donald Trump advierte que tras intervención de Venezuela otros países estarían en la mira de EE.UU.
Tras el ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela, el presidente Donald Trump lanzó nuevas amenazas contra Colombia, Cuba, Groenlandia y México, advirtiendo que podría emprender medidas militares en caso de que estos países se opongan a sus políticas en la región.
En respuesta, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel aseguró que la isla está dispuesta a defender al gobierno venezolano “incluso recurriendo a la fuerza si fuese necesario”. “Por Venezuela y por supuesto también por Cuba estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre, hasta nuestra propia vida para un frente militar”, declaró.
Por su parte, el presidente colombiano Gustavo Petro afirmó que tomaría medidas para proteger la soberanía de su país ante cualquier agresión. “Tengo enorme confianza en mi pueblo y por eso le he solicitado que defienda al presidente de cualquier acto violento ilegítimo en su contra. Colombia libre por siempre”, expresó.
Amenazas es minimizada por México
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum minimizó las amenazas y reiteró su rechazo a cualquier presencia militar estadounidense en territorio mexicano.
“Rechazamos de manera categórica la intervención en los asuntos internos de otros países. La historia de América Latina es clara: la intervención nunca ha traído democracia ni estabilidad duradera”, señaló.
Ante este panorama, el primer ministro de Groenlandia hizo un llamado a la calma, instando a evitar tensiones innecesarias por el interés estadounidense en la región. “Las amenazas y las conversaciones sobre la anexión no tienen cabida entre amigos. Basta ya, no más fantasía sobre la anexión”, manifestó.
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Trump y su visión sobre Groenlandia
En medio de estas tensiones, Donald Trump volvió a referirse a su interés en Groenlandia, asegurando que “adquirir Groenlandia sería una gran operación inmobiliaria” y que la isla representa un valor estratégico para la seguridad y el futuro energético de Estados Unidos.
Estas declaraciones, que ya habían generado polémica en años anteriores, reavivan el debate sobre las intenciones de Washington en el Ártico y su influencia geopolítica.








