Conoce los hábitos higiénicos que debes practicar después del delicioso
Mantener hábitos higiénicos adecuados antes y después de la actividad sexual es fundamental para preservar la salud íntima, desde lavarse las manos hasta limpiar los genitales de forma adecuada, estas prácticas son esenciales para prevenir infecciones.
Después de tener relaciones sexuales, es fundamental mantener hábitos higiénicos para preservar la salud íntima, seguir estos simples pasos ayudan a garantizar una experiencia íntima saludable y libre de molestias.
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Lavarse las manos es más crucial que nunca en la actualidad, pero ¿te tomas el tiempo para hacerlo antes y después de tener relaciones sexuales con alguien?
Puede ser incómodo detener el momento para preguntarle a tu pareja: «Cariño, ¿te lavaste las manos?», pero los sexólogos insisten en que esta norma de higiene personal es esencial en las relaciones íntimas, es un paso simple para evitar, por ejemplo, una candidiasis (infección genital causada por un hongo).
«La limpieza de las manos, la boca y los dientes es vital, ya que estos órganos suelen participar durante la actividad sexual«, explica Thamara Martínez Farinós, psicóloga y sexóloga del Instituto Espill en Valencia, España.
Además de lavarse las manos, es importante limpiar los genitales a diario, pero no basta con un lavado rápido, aclara la experta.
«La higiene sexual es primordial, ya que puede prevenir las infecciones de transmisión sexual (ITS)«, señala Vicente Briet, psicólogo clínico y especialista en sexología.

El cuidado de la higiene personal es un poderoso afrodisíaco y un estimulante de la libido: «El cultivo de la sensualidad comienza con el cuidado de nuestro cuerpo y la atención a nuestra higiene sexual y personal», agrega Briet.
Hábitos para los hombres
Para los hombres, es crucial lavar el pene con agua tibia todos los días al ducharse o bañarse, prestando especial atención a la zona bajo el prepucio para evitar la acumulación de esmegma, un agente antibacteriano y lubricante.
La acumulación de esmegma puede provocar mal olor y ser un caldo de cultivo para las bacterias.
Es sorprendente la cantidad de hombres que no se lavan correctamente debajo del prepucio, esto no solo puede llevar a complicaciones derivadas de una mala higiene, sino que también resulta desagradable para la pareja sexual.
Hábitos para los mujeres
En cuanto a las mujeres, los expertos en salud sexual coinciden en que hay desinformación a pesar de la enorme industria dedicada a la «higiene vaginal».
La vagina está diseñada para mantenerse limpia con la ayuda de secreciones naturales (flujo vaginal), no necesita duchas ni toallitas vaginales.
«La vulva puede limpiarse con jabones y productos especializados para el área», comenta Thamara Martínez, sin embargo, estos productos pueden causar irritación y aumentar el riesgo de infecciones; se recomienda lavarse con agua al menos una vez al día.
En cuanto a las duchas vaginales, se desaconsejan ya que pueden causar cambios en el pH, ardor, comezón, disminución del moco cervical y aumentar el riesgo de infecciones.
Principales recomendaciones:
- El aseo diario de los genitales con agua.
- La limpieza de las manos, la boca y los dientes.
- Usar ropa interior limpia y a ser posible que no sea de telas sintéticas (de algodón).
- Consultar al médico y realizar los exámenes de rutina una vez al año.
- Autoexplorarse mediante la observación directa y la palpación para identificar si hay cambios en la forma, coloración, secreciones, tamaño y/o textura.
- Uso de preservativo durante la relación sexual.
- Si se opta por el sexo anal, se deberá evitar introducir el pene en el ano y posteriormente en la vagina, pues esto favorece el desarrollo de infecciones.
- Rasurar todo el vello púbico no es recomendable, pues el vello suele ser una protección para los genitales, lo mejor es recortarlo, pero no eliminarlo por completo.
En resumen, el cuidado de la higiene personal antes y después de las relaciones sexuales es fundamental para mantener la salud sexual y prevenir infecciones.










