Expertos aseguran nunca haber visto tan altos niveles de conflictividad preelectoral
A pocos meses de las elecciones generales del 30 de noviembre, el proceso electoral hondureño atraviesa una de sus etapas más críticas. Según declaraciones del expresidente del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), Augusto Aguilar nunca antes se habían registrado niveles tan altos de conflictividad interna en el órgano electoral previo a unos comicios.
El exmagistrado lamentó que las posturas radicales dentro del Consejo Nacional Electoral (CNE) están generando serios retrasos en el cronograma electoral, afectando no solo la institucionalidad democrática, sino también la confianza del electorado.
“Se están llevando de encuentro a los hondureños”, expresó, al advertir que esta crisis podría provocar incluso abstención masiva en las urnas.
Un proceso electoral sin precedentes
Otros expertos coinciden en que el proceso electoral de 2025 es inédito, no solo por los desafíos técnicos, sino por el nivel de confrontación entre los propios consejeros del CNE. “Las cosas se les han salido de las manos”, señalaron, al describir una dinámica institucional marcada por la falta de diálogo y el incumplimiento de consensos.
La situación ha sido calificada como anormal, no por la existencia de conflictos —que son naturales en cualquier organización— sino por la ausencia de mecanismos efectivos para resolverlos. “Ni siquiera somos capaces de buscar cómo solucionar este tipo de crisis”, lamentó el analista Denis Gómez.
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Partidos políticos en el centro de la tormenta
Sectores de la sociedad civil atribuyen la crisis actual a la radicalización de los partidos políticos, que han trasladado sus disputas internas al órgano electoral. “Pareciera más bien que se trata de un guión… los líderes de los partidos son los guionistas y el resto apenas actores”, expresó Javier Acevedo, director del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (Ciprodeh).
La creciente polarización, el bloqueo de sesiones del pleno, y las denuncias de boicot al sistema de transmisión de resultados preliminares (TREP) han encendido las alarmas sobre la legitimidad del proceso electoral. Organismos como la UNAH y el CESPAD han advertido que, de no resolverse esta crisis, el país podría enfrentar elecciones sin certeza ni aceptación ciudadana.








