En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, Coiproden denuncia que más de un millón de menores realizan labores en Honduras
Aproximadamente un millón de niños, niñas y adolescentes son víctimas del trabajo infantil en Honduras, una situación que sigue provocando inquietud debido a su efecto en el desarrollo integral y los derechos de la infancia en la nación.
Wilmer Vásquez, el titular de la Coordinadora de Instituciones Privadas Pro las Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y sus Derechos (Coiproden), alertó que este fenómeno ha continuado a lo largo de décadas, a pesar de las iniciativas del Estado hondureño para poner en marcha planes nacionales con el objetivo de eliminar el trabajo infantil, sobre todo en sus formas más extremas.
Como explicó, la exclusión y la desigualdad social siguen siendo elementos clave que fuerzan a cientos de miles de niños en edad escolar a unirse a varias formas de trabajo.
Este 12 de junio reafirmamos la necesidad de acelerar las acciones para garantizar sus derechos y avanzar hacia un futuro libre de trabajo infantil.
— Coiproden (@RedCoiproden) June 12, 2026
Irrespeto a sus derechos
Aproximadamente un millón de niños, niñas y adolescentes son víctimas del trabajo infantil en Honduras, una situación que sigue provocando inquietud debido a su efecto en el desarrollo integral y los derechos de la infancia en la nación.
En esa línea, precisó que, de la cifra total, cerca de 500,000 niños, niñas y adolescentes están desempeñando labores que son consideradas dentro de las peores formas del trabajo infantil.
«Los departamentos de Intibucá y Lempira continúan teniendo los índices más altos de incidencia, donde la infancia se encuentra con más frecuencia con esta problemática debido a las condiciones económicas y sociales que vulneran», añadió Vásquez.
El vocero de Coiproden destacó que el trabajo infantil no solamente pone a los niños en riesgo de diversas violaciones de sus derechos esenciales, sino que también obstaculiza su acceso a la educación, perjudica su crecimiento emocional y físico y perpetúa el ciclo de pobreza que golpea a miles de hogares en Honduras.











