«Uno cada 11 minutos»: Al menos 14 mil hondureños deportados en lo que va de 2026
La dinámica migratoria de Honduras mantiene cifras preocupantes en 2026, pues en apenas los primeros 120 días del año, más de 14 mil hondureños han sido deportados, según datos del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH), lo que refleja un flujo constante de retornos forzados que no da señales de disminuir.
El ritmo de las deportaciones resulta particularmente alarmante: en promedio, un hondureño es retornado cada 11 minutos. La mayoría de estos casos, alrededor del 95%, provienen de Estados Unidos, consolidando a ese país como el principal punto de origen de las expulsiones. En términos diarios, esto equivale a unas 129 personas deportadas, una cifra que evidencia la presión migratoria y las políticas de control que enfrentan los connacionales en el extranjero.
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Desde el CONADEH se ha explicado que los retornos se realizan en vuelos programados y días específicos. No obstante, las autoridades han reconocido un leve incremento en comparación con el mismo período de 2025, lo que genera preocupación sobre la tendencia para el resto del año.
El impacto de estas deportaciones trasciende el ámbito migratorio y golpea directamente la economía de miles de familias hondureñas. De acuerdo con economistas del Foro Social de la Deuda Externa (FOSDEH), uno de cada cuatro hogares en el país depende de las remesas enviadas desde el extranjero. Aún más crítico, un 10% de estas familias subsiste exclusivamente gracias a estos ingresos.
En ese contexto, el retorno masivo de migrantes representa una amenaza directa a la estabilidad económica de los hogares, al interrumpir la principal fuente de sustento. Especialistas advierten que esta situación podría traducirse en un aumento de los niveles de pobreza, debido a la reducción de ingresos en los presupuestos familiares.
Reacciones sobre hondureños deportados:
Organizaciones defensoras de migrantes han elevado un llamado urgente al Estado hondureño para fortalecer la atención a las personas retornadas. Entre las principales demandas se encuentra la asignación de mayores recursos y el diseño de estrategias integrales que incluyan acompañamiento institucional, reinserción laboral y apoyo psicosocial.
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Arnulfo Sevilla, representante de Coiproden, subrayó la necesidad de robustecer el papel de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Honduras y garantizar el funcionamiento efectivo de los fondos destinados a la protección de migrantes y sus familias.
Las proyecciones no son alentadoras, expertos coinciden en que las deportaciones podrían seguir en aumento durante 2026, intensificando los desafíos sociales y económicos para el país en un escenario ya marcado por la dependencia de las remesas y la falta de oportunidades internas.











