“Mano dura” contra el narco promete en su discurso nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández
La nueva presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, asumió este viernes (09/05/26) el poder con un discurso centrado en la seguridad y la lucha frontal contra el narcotráfico, fenómeno que en los últimos años ha golpeado la imagen de estabilidad del país centroamericano y elevado los índices de violencia.
Durante una ceremonia realizada en el Estadio Nacional de San José, la mandataria de 39 años aseguró que su administración responderá con firmeza ante el crimen organizado y prometió impulsar reformas para endurecer las penas contra delincuentes ligados a estructuras narco.
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“No me temblará el pulso para enfrentar el crimen organizado”, expresó Fernández ante miles de simpatizantes, al advertir que el narcotráfico ha logrado infiltrarse en instituciones del Estado y aprovechar debilidades del sistema democrático costarricense.
La nueva gobernante, identificada políticamente con la derecha y cercana al modelo de seguridad impulsado por Nayib Bukele en El Salvador, reiteró que construirá una prisión inspirada en la megaprisión salvadoreña para recluir a criminales de alta peligrosidad.
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Laura Fernández asume como la presidente número 50 en la histórica de Costa Rica y se juramentó para el periodo 2026-2030. pic.twitter.com/ADeZ8KYJou
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 8, 2026
Fernández también lanzó críticas hacia el Poder Judicial al considerar que algunos jueces permiten que delincuentes reincidan tras recuperar su libertad. En ese sentido, anunció iniciativas para reformar leyes penales y modificar el cálculo del año carcelario para que las condenas se cumplan de manera íntegra.
La mandataria llega al poder respaldada por el expresidente Rodrigo Chaves, figura clave en su triunfo electoral del pasado 1 de febrero. De hecho, el exgobernante fue nombrado ministro de la Presidencia y de Hacienda, un movimiento que ha generado críticas de sectores opositores y analistas políticos, quienes consideran que mantendrá una fuerte influencia dentro del nuevo gobierno.
Diversos expertos advierten sobre una posible concentración de poder y comparan el proyecto político oficialista con experiencias de liderazgo fuerte en América Latina. Sin embargo, Fernández negó que sus planes representen una amenaza para la institucionalidad democrática y aseguró que respetará la división de poderes y los derechos humanos.
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En política exterior, la presidenta reafirmó la cercanía de su administración con Donald Trump y con la agenda de seguridad promovida por Washington. En los últimos años, Costa Rica ha endurecido su postura regional al cerrar su embajada en Cuba, aceptar deportados procedentes de Estados Unidos y sumarse a alianzas internacionales antidrogas.
Fernández, hija de agricultores y exministra de la Presidencia, se convierte en la segunda mujer en gobernar Costa Rica en medio de un escenario marcado por la inseguridad, la desigualdad económica y el debate sobre el rumbo político del país.











