Renacer después del cáncer de mama: la inspiradora historia de Doña Rosa

15 de octubre de 2025ON, Salud, Televisión, Tendencias

En el episodio 23 del programa De Todo Menos Perfectas HN, se contó una historia que destaca la fuerza, la fe y el amor de una madre hondureña. Doña Rosa, una valiente sobreviviente de cáncer de mama, compartió su experiencia.

Cada 14 de febrero, mientras muchos celebran el amor, ella recuerda el día que marcó un antes y un después en su vida. Mientras se bañaba, notó una pequeña “pelotita” debajo de su seno.

“Cuando me la toqué, me dolió hasta el brazo”, relató con la voz entrecortada. Acudió al médico, quien le aseguró que podría tratarse de una bola de grasa. Sin embargo, su intuición de mujer la hizo cuestionar: “¿Y es que la grasa duele tanto, doctor?”.

Con el paso del tiempo, la masa continuó creciendo a pesar de los calmantes y las pastillas. En 1984, Doña Rosa, madre de tres hijos de 14, 6 y 7 años, enfrentó el diagnóstico en una época donde casi no existía información sobre el cáncer de mama.

“Solo eran mis hijos y Dios conmigo”, expresó emocionada, con lágrimas en los ojos, recordando los momentos más difíciles de su tratamiento. A los 35 años, doña Rosa tuvo que ser su propia fortaleza, enfrentando cirugías, tratamientos y el miedo con fe.

Una batalla en silencio, un mensaje de esperanza

“Al salir de la clínica sentí una tristeza que me invadía”, relató doña Rosa, mientras recordaba las visitas médicas cada dos o tres meses. Su historia es la de muchas mujeres que, a pesar del dolor y la incertidumbre, encuentran en su fe y en el amor por sus hijos la fuerza para seguir adelante.

Hoy, décadas después, doña Rosa se describe como una mujer “de todo menos perfecta”, pero más fuerte que nunca. Su testimonio inspira a otras mujeres a no tener miedo de hablar, examinarse y buscar ayuda a tiempo, porque detectarlo temprano puede salvar vidas.

El especialista explica cómo detectar a tiempo el cáncer de mama

El doctor Genaro, especialista en oncología, recordó que a partir de los 40 años las mujeres deben realizarse una mamografía anual. Además, destacó la importancia de autoexaminarse desde que se desarrolla el busto, ya que la mayoría de los tumores son benignos, pero deben vigilarse.

“El cáncer de mama suele sentirse como una masa dura, similar a un hueso, y puede cambiar el color de la piel a tono de cáscara de naranja”, explicó el médico.

También advirtió que si hay secreción oscura o con sangre, puede tratarse de cáncer, mientras que la secreción blanca o cristalina podría deberse a otros trastornos.

Autoexploración: una práctica que salva vidas

El doctor Genaro enseñó la técnica básica de autoexploración mamaria: colocar la mano detrás de la nuca y con los dedos índice y pulgar, palpar el seno en forma circular, como si se ordeñara, para detectar cualquier masa o cambio.

“Hay que hacerlo con calma, tres veces: primero con un dedo, luego con dos y finalmente alrededor del pezón”, explicó. Esta práctica sencilla, dijo, permite detectar a tiempo alteraciones y prevenir complicaciones.

La historia de doña Rosa es un recordatorio poderoso de que el cáncer de mama no es el final, sino una oportunidad de renacer. Su valentía y el mensaje del doctor Genaro invitan a todas las mujeres a cuidarse, revisarse y no ignorar las señales del cuerpo.

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