“Fue demasiado difícil pasar las noches y los días”: Carlos Colmenares tras sobrevivir cinco días bajo los escombros en Venezuela
Carlos Colmenares permaneció más de 120 horas atrapado bajo toneladas de escombros tras los terremotos que sacudieron Venezuela. Sin saber dónde estaba ni cuánto tiempo tendría que resistir, el menor utilizó la calma y la creatividad para mantenerse con vida hasta ser rescatado.
“Atrapado, no sabía dónde estaba, así que agarré mi teléfono, encendí la linterna y la pasé por todo el alrededor mío; así, cuando se le acabara la batería, pudiera tener como una especie de mapa mental: aquí está la pared, aquí está el mueble y ahí está la nevera”, relató Carlos al recordar los primeros momentos después del colapso.
A partir de ese instante comenzó una lucha en completa soledad. El niño pasó más de cinco días bajo los restos de la estructura, sin conocer la hora ni tener claridad sobre los días que transcurrían. Con el paso del tiempo perdió la noción del calendario y tuvo que concentrarse únicamente en resistir.
Momentos de desesperación
El espacio donde quedó atrapado era reducido. Una mesa evitó que los escombros cubrieran completamente su rostro y, para protegerse, colocó un vaso plástico debajo de su cabeza para evitar mayores molestias en la zona de la nuca.
“Fue demasiado difícil pasar las noches y los días, porque al estar quieto tanto tiempo mi cuerpo empezó a doler”, explicó Carlos, quien contó que intentaba mover ligeramente sus piernas y cambiar de posición para evitar que su cuerpo se quedara completamente inmóvil.
Durante el tiempo que permaneció atrapado, una de las mayores dificultades fue la falta de agua y alimentos. Según su testimonio, lo único que logró consumir fue una mínima cantidad de salsa picante que encontró cerca de él.

Racionamiento de recursos
“Lo más horrible fue que no había nada, ni agua ni nada. Lo único que pude tomar para saciar la sed fue un frasco de salsa picante”, recordó.
La oscuridad también fue uno de los mayores desafíos. Carlos aseguró que apenas entraba luz al lugar donde estaba atrapado y que al abrir los ojos veía exactamente lo mismo que cuando los mantenía cerrados.
“Era como si estuviera ciego y eso era algo desesperante, pero yo me pude controlar y no gasté más energía”, relató.
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Tranquilidad, ante todo
A pesar del miedo, el cansancio y la incertidumbre, el menor aseguró que intentó mantenerse tranquilo, permaneciendo quieto y administrando sus fuerzas mientras esperaba ser encontrado.
La historia de Carlos se convirtió en un símbolo de resistencia tras los terremotos en Venezuela, luego de sobrevivir en condiciones extremas gracias a su capacidad para mantener la calma y tomar decisiones que le permitieron aguantar hasta su rescate.
Los terremotos que azotaron esa nación sudamericana han dejado casi cuatro mil fallecidos hasta este día, según datos oficiales.
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