Pedro Amador confiesa ya no andar en prado blindada

“Era pesada”: Exfuncionario Pedro Amador confiesa ya no andar en Prado blindada

4 de abril de 2026Virales

Pedro Joaquín Amador, exfuncionario del gobierno del Partido Libertad y Refundación (Libre), cambió radicalmente su día a día; lo que antes era una rutina marcada por protocolo y vehículos grandes como las Prado, hoy se reduce a trayectos en transporte público, motocicleta y partidos de fútbol en su natal Campamento, Olancho.

“Sí es cómodo, pero el problema es que no me gustaba porque una: es muy pesada; dos: no se le baja la ventana (por el blindaje); tres: a mí me gusta que se le baje la ventana. Yo soy de pueblo; a mí me gusta ir sacando el brazo y saludar a la gente”, recordó al describir su Toyota Prado, incapaz de bajar la ventana para saludar a la gente.

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Aunque ahora disfruta de mayor libertad, Pedro Joaquín Amador reconoce que su estilo de vida tiene ciertas limitaciones. Su motocicleta, por ejemplo, solo circula en su natal Campamento, Olancho, ya que aún no cuenta con licencia de conducir.

“Compré una moto, pero no tengo licencia todavía. Solo la uso en Campamento. Hoy vine en bus, tranquilo, y me sentí muy bien. Además, ahora tengo más tiempo para dedicar al fútbol”, comenta con naturalidad en entrevista para medio de comunicación local.

El exfuncionario del gobierno de Libre también reflexiona sobre su paso por el gobierno, donde percibía salarios superiores a los 100 mil lempiras. Según explica, el dinero no reflejaba toda la complejidad de su situación.

Confiesa que enfrentó dificultades financieras derivadas de compromisos familiares, incluyendo un embargo. “Tenía demasiadas deducciones y un embargo, que un familiar mío utilizó a mi madre para hacérmelo a mí, a pesar de que siempre buscaba apoyarla”, afirma.

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Su experiencia también sirve como un recordatorio para otros funcionarios: el poder y las comodidades que conlleva son temporales, y la verdadera seguridad y bienestar se encuentran en la independencia, la conexión con la comunidad y en no perder de vista la vida más allá del cargo.