La corrupción y las deportaciones golpean a Honduras, advierte el cardenal Rodríguez
El aumento de las deportaciones desde Estados Unidos y la persistente corrupción complican la realidad de Honduras y frenan cualquier intento de desarrollo.
El cardenal Óscar Andrés Rodríguez levantó la voz este domingo y pidió al presidente Nasry “Tito” Asfura colocar estas problemáticas en el centro de su agenda, porque de ellas depende la estabilidad económica y social del país.
El líder religioso recordó que miles de familias sostienen su vida diaria gracias a las remesas que envían los hondureños en el exterior y advirtió que cada retorno forzado golpea con más fuerza a una economía frágil. “Las deportaciones lo que hacen es simplemente más pobreza”, afirmó, y remarcó que detrás de cada caso existe un hogar que pierde su principal fuente de ingresos.
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La corrupción mantiene al país estancado
El cardenal Rodríguez describió la corrupción como un daño acumulado durante décadas y la calificó como un problema de raíces profundas. “Nos ha tenido postrados por años, no por uno, dos o tres gobiernos; es un mal endémico”, expresó con firmeza, y defendió que la lucha contra este flagelo debe apoyarse en valores esenciales como no robar, no mentir y no dañar al prójimo.
El prelado aseguró que Honduras no logrará recuperarse sin un sistema de justicia confiable. Advirtió que ningún inversionista apostará por el país mientras las instituciones no garanticen que la ley se aplica para todos por igual.
En ese sentido, exigió al Estado fortalecer sus estructuras y trabajar para devolver la confianza a la ciudadanía.
La migración muestra el rostro más humano
Rodríguez recordó que cerca de 1.8 millones de hondureños viven en Estados Unidos, muchos en condición irregular, y señaló que la mayoría salió del país empujada por la violencia, la falta de empleo y los bajos salarios.
Por ello pidió al Gobierno encabezar gestiones firmes para proteger a los migrantes y buscar alternativas que frenen una ola mayor de retornos.
Las declaraciones del cardenal llegaron un día después de la reunión en Miami entre el presidente Asfura y el mandatario estadounidense Donald Trump, cita en la que ambos abordaron el futuro del TPS y la revisión de los acuerdos migratorios.
El propio Asfura confirmó que los dos gobiernos iniciarán un proceso de análisis de las leyes vigentes.
El país necesita una mirada de largo plazo
El cardenal aprovechó el arranque de la nueva administración para reclamar una visión de país que vaya más allá del corto plazo.
Afirmó que Honduras no se transformará en cuatro años y pidió que las decisiones se orienten al bienestar de las próximas generaciones. “No podemos vivir con angustias y con pequeños plazos que no hacen nada de bien”, reflexionó.
Con este mensaje, Rodríguez dejó claro que el desafío del nuevo gobierno exige respuestas económicas, pero también éticas y humanas.
El país, insistió, necesita esperanza, reglas claras y oportunidades reales para que nadie se vea obligado a marcharse y para que quienes regresen encuentren un futuro digno.
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