«Me dolió mucho su muerte»: La confesión de Yustin Arboleda que conmueve a Olimpia y silencia los insultos en San Pedro Sula
El verdugo también tiene corazón. Yustin Arboleda es una máquina de hacer goles en finales. En el Olímpico volvió a vacunar a su ex equipo, marcando el 1-2 parcial que parecía darle el título a Olimpia. Sin embargo, lo que sorprendió no fue el gol, sino su reacción: manos abajo, rostro serio y cero festejos.
Muchos pensaron que era el típico respeto por su pasado verdolaga, pero la razón es mucho más profunda y dolorosa. El colombiano rompió el silencio tras el empate y reveló el motivo que le impidió gritar su noveno tanto en finales: el luto por Orinson Amaya.
El respeto por el «Eterno Presidente»
En declaraciones a Deportes TVC, Arboleda se quitó la armadura de goleador y habló como amigo. «Claro que podía celebrar el gol, pero por respeto a la memoria de Orinson Amaya, el eterno presidente del Marathón, no celebré», confesó el delantero, dejando helados a quienes lo criticaban desde la grada.
La relación entre el artillero y el fallecido dirigente iba más allá de un contrato. «Me dolió mucho la muerte de él porque incluso hasta cuando salí del club siempre tenía comunicación con él», explicó Yustin.
Un gesto de grandeza en una final caliente
Mientras en la cancha se mataban a patadas y en los banquillos se peleaban, Arboleda puso la pausa humana. Para él, honrar a quien le abrió las puertas de Honduras era más importante que la euforia del momento.
«Una de las maneras de honrarlo a él era no celebrar el gol», sentenció. Un mensaje que calló bocas y demostró que, aunque hoy defienda los colores del archirrival, el respeto por la figura de Orinson Amaya es intocable. Sería ridículo cuestionar su profesionalismo; Arboleda metió el gol, pero su corazón estaba respetando el luto del rival.








