¡DRAMA HUMANO EN LA CEIBA! Jugadores del Victoria confiesan que NO COMEN: «Pedimos prestado para sobrevivir»
El fútbol hondureño toca fondo. Mientras se habla de finales y fichajes, en La Ceiba se vive una pesadilla. La situación del Club Deportivo Victoria ya no es un tema deportivo, es una crisis humanitaria. Rodolfo Marcelo Espinal, uno de los referentes del club, rompió el silencio ante la FIFPRO (Federación Internacional de Futbolistas Profesionales) y destapó la olla de podredumbre que esconde la directiva jaiba.
La denuncia es escalofriante: Jugadores del Victoria sin pago, familias con hambre y futbolistas que abandonan los entrenamientos para buscar trabajos de albañilería o comercio informal porque el club los dejó tirados.
«Es inhumano lo que nos hacen»
Espinal no se guardó nada. Con la voz quebrada por la impotencia, describió el calvario que viven sus compañeros en este Torneo Apertura 2025-26.
“Lo que estamos viviendo es insostenible, ES INHUMANO. No es manera de tratar a un ser humano”, disparó el capitán.
La excusa de la directiva es la de siempre: “No hay fondos”. Alegan que la televisora no pagó los derechos del semestre pasado, pero mientras ellos dan excusas, los jugadores del Victoria tienen que endeudarse para llevar un plato de comida a la mesa.
“Varios compañeros han pedido prestado o se han ausentado semanas de los entrenamientos para trabajar fuera. Somos el sustento de nuestras familias. Hay compañeros que no soportaron y rescindieron contratos”, confesó Espinal.
Incertidumbre total: ¿Y el técnico?
El caos es tal que nadie sabe qué pasará en enero. Los jugadores del Victoria que aún tienen contrato están a la deriva. No saben si habrá pretemporada ni si el técnico Jhon Jairo López regresará de Colombia, pues también fue víctima de los impagos.
Ante el abandono directivo, tuvo que intervenir la AFHO (Asociación de Futbolistas Hondureños). Su presidente, Carlos Alvarado, organizó el «Clásico por la Solidaridad» contra el Vida para recaudar fondos de emergencia.
“He pasado Navidades sin cobrar un centavo y dije: hay que hacer algo. Logramos juntar casi 2,000 personas, algo que Victoria no tuvo en todo el año”, sentenció Alvarado. La realidad es cruda: en La Ceiba, el fútbol profesional se sostiene con limosnas y solidaridad, mientras los responsables brillan por su ausencia.
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