Honduras suma 149 sismos en 2025 y Olancho se convierte en el epicentro de preocupación
Honduras ha contabilizado 149 eventos sísmicos en lo que va de 2025, de acuerdo con el monitoreo de Copeco. De este total, 59 sismos se ubican en el rango de magnitud 2.5 a 3.0, lo que indica un comportamiento sísmico activo, aunque mayormente de baja intensidad.
La mayoría de los temblores fueron catalogados como movimientos de intensidad débil a leve, con magnitudes entre 1.0 y 3.9, perceptibles solo por algunas personas, especialmente en pisos altos o en estructuras ligeras.
Profundidad y comparación con años anteriores
En cuanto a la profundidad, 137 sismos ocurrieron entre 0 y 10 kilómetros, lo que puede incrementar la percepción del movimiento debido a su cercanía a la superficie. Otros seis temblores se registraron entre los 10 y 20 km, y cinco entre los 50 y 400 km.
Comparado con el mismo periodo de 2024, cuando se reportaron 179 eventos sísmicos, incluidos 66 con magnitudes entre 2.5 y 3.0, el país experimenta este año una ligera reducción en la actividad.
Lea también: Amplios cortes de energía afectarán varias zonas de Honduras este martes 11 de noviembre
Enjambres sísmicos en Olancho: zona de vigilancia
Un punto de atención clave son los enjambres sísmicos que se registran principalmente en Olancho, específicamente en Gualaco, donde la presencia de fallas activas ha provocado daños estructurales en varias viviendas.
Los enjambres sísmicos se caracterizan por múltiples temblores en una misma región y periodo, sin un evento principal que los preceda. Este tipo de actividad puede extenderse por días, semanas o incluso meses, lo que demanda vigilancia continua.
Actividad sísmica regional y llamados a la prevención
A nivel regional, Honduras presenta una actividad sísmica menor comparada con países vecinos como Costa Rica, donde la ubicación geológica genera eventos de mayor magnitud.
A pesar de esto, los expertos reiteran que no es posible predecir cuándo ni dónde ocurrirá un próximo sismo, por lo que la población debe mantener medidas de prevención y preparación constante. La acumulación de energía en el subsuelo es un proceso natural, pero puede generar movimientos inesperados.











