SIT abandona proyecto en el río Chamelecon y genera pérdidas millonarias
La Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) destinó más de cuatro millones de lempiras para ejecutar un proyecto de mitigación en el río Chamelecón, con el objetivo de proteger a las comunidades de La Lima y El Progreso.
Sin embargo, la obra quedó inconclusa, y hoy se percibe como un símbolo de abandono más que de progreso.
El proyecto, que buscaba reducir el riesgo de inundaciones y fortalecer la seguridad hídrica en la zona, fue suspendido sin una explicación oficial clara.
Esta situación ha generado preocupación entre los habitantes, quienes observan cómo la inversión pública se desvanece sin resultados tangibles.
“Nos prometieron seguridad”
El abandono de la obra ha dejado expuestas miles de hectáreas de cultivo que abastecen tanto mercados locales como nacionales.
Además, decenas de viviendas cercanas al cauce del río enfrentan la temporada lluviosa sin protección, lo que incrementa el temor entre las familias.
“Nos prometieron seguridad, pero ahora vivimos con incertidumbre”, expresó doña Marta López productora agrícola de La Lima, quien ha visto cómo sus cultivos se deterioran ante la falta de medidas preventivas.
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SIT evalúa alternativas
Ante el creciente malestar de las comunidades y las advertencias de expertos en gestión de riesgos, el gobierno ha comenzado a ejecutar proyectos paralelos para mitigar el impacto en la producción agrícola.
Aunque estas acciones buscan aliviar la situación, no sustituyen el alcance del proyecto original.
El ingeniero Carlos Mejía, asesor técnico de la (SIT), reconoció que “se están evaluando alternativas para retomar el proyecto en fases, pero aún no hay una fecha definida para su reactivación”.

Proyecto en el Río chamelecon deja incertidumbre
Mientras las autoridades intentan contener los efectos colaterales, el abandono del proyecto en el río Chamelecón sigue generando incertidumbre en la población.
Las comunidades de La Lima y El Progreso se preparan para enfrentar una nueva temporada de lluvias sin garantías, aferradas a la esperanza de que la obra no quede en el olvido definitivo.
La población, que alguna vez vio en esta inversión una oportunidad de desarrollo, ahora espera respuestas concretas que transformen el temor en confianza y el abandono en acción.









