Tos ferina: ¿cómo se contagia y cuáles son sus síntomas?
La tos ferina es una infección bacteriana altamente contagiosa que afecta las vías respiratorias.
Esta enfermedad, caracterizada por episodios de tos severa, puede presentar síntomas diferentes según la edad del paciente y el estado de su sistema inmunológico.
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Síntomas de tos ferina
En la mayoría de las personas, los primeros síntomas de la tos ferina se asemejan a los de un resfriado común, que incluyen moqueo, congestión nasal, ojos llorosos, fiebre leve y tos ocasional. Sin embargo, después de varios días, los síntomas suelen empeorar.
La tos se vuelve intensa y persistente, con episodios de tos incontrolable que pueden durar hasta varios minutos y estar seguidos por un sonido agudo al inhalar. Estos ataques de tos pueden provocar hasta vómitos.
En algunos casos, especialmente en adolescentes y adultos, la enfermedad puede manifestarse con una tos persistente sin el sonido característico. Esta variabilidad en los síntomas hace que el diagnóstico de la tos ferina pueda ser complicado sin un examen médico detallado.
Complicaciones en bebés
Los síntomas de la tos ferina pueden ser más sutiles y peligrosos en los bebés, especialmente en aquellos menores de seis meses. A diferencia de los niños mayores y adultos, los bebés no siempre desarrollan la tos severa característica de la enfermedad.
En cambio, pueden presentar dificultades significativas para respirar, pausas respiratorias prolongadas (apnea), o incluso episodios en los que dejan de respirar momentáneamente.

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Debido a la inmadurez de su sistema inmunológico y las vías respiratorias estrechas, los bebés son más propensos a sufrir complicaciones graves como neumonía, convulsiones, deshidratación y, en casos extremos, daño cerebral. Estas complicaciones pueden requerir atención médica urgente y hospitalización.
Es fundamental que las mujeres embarazadas y aquellos en contacto cercano con recién nacidos estén vacunados contra la tos ferina, ya que esta es la mejor defensa para prevenir la enfermedad y proteger a los bebés, quienes son los más vulnerables a sus efectos devastadores.









