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VIDAS QUE IMPACTAN: superhéroes reales “sueltos” en las calles de México

No son personajes ficticios como los de películas y series, son gente común. Humanos con el único superpoder del amor al prójimo.

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Desde que la tarde del martes 19 de septiembre un sismo de 7.1 grados estremeciera el centro de México dejando una estela de muerte y devastación, miles de héroes de carne y hueso han salido a las calles para cumplir una difícil misión: salvar vidas.

Bajo un inclemente sol o una intensa lluvia, hombres y mujeres de distintas nacionalidades no dudan en arriesgar su vida por la de su prójimo. La gente camina entre las calles con palas, picos, piochas y guantes en mano. Todos quieren ayudar a quien lo necesite.

La tragedia que hoy atraviesa México, unió mucho más a su gente, pero también ha unido al mundo. En medio del dolor y el desastre, cientos de brigadistas de diferentes países se convierten en la esperanza de millones de mexicanos.

“Nosotros venimos a hacer nuestro mejor empeño y esperamos hacer lo más que podamos”, dice David Carpia, jefe de un grupo de rescate de El Salvador enviado a México.

Carpia tiene 49 años y lleva 27 desempeñándose como bombero y llevando a cabo este tipo de acciones, por lo que está habituado a ver escenas dramáticas como las que desarrollan en la Ciudad de México.

“Pero igual afectan. Siempre afectan. Dejan secuelas”, confiesa.

Pero no todos estos héroes tienen la experiencia de Carpia, entre los rescatistas hay ciudadanos comunes y corrientes que con sus propias manos y sin guantes escarban frenéticamente entre los escombros buscando sobrevivientes, o en el caso más doloroso, recuperando los cuerpos sin vida para que sus familias les puedan dar cristiana sepultura.

Aquí todos exponen su vida permanentemente, una réplica fuerte, un derrumbe inesperado, un error de cálculo, una fuga de gas, un paso en falso… ¡todo! cualquier detalle puede suponer la muerte de las personas atrapadas y de ellos mismos.

Ante la catástrofe la ayuda llega de todas partes, en todos tamaños y modos: unos levantan escombros, otros cocinan o cuidan el perímetro, otros reparten agua y comida, hay quienes dirigen el tránsito o están aquellos que donan dinero o víveres.

Las autoridades de gobierno dan cuenta de 3.600 brigadistas más los cientos de voluntarios que trabajan de sol a sol. No hay un orden de, no hay líderes oficiales, ni reglas escritas, las personas hacen lo que pueden y se van adaptando o improvisando según sea necesario para ver a México de pie y más fuerte que nunca.

Galería: El rostro de los superhéroes en México

Durmiendo poco o nada, con herramientas o con sus propias manos, los rescatistas trabajan extenuantes jornadas y a contra el reloj, pues entre más horas pasen, la posibilidad de encontrar sobrevivientes se reduce.

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