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La trata de personas, un delito con duras penas en Honduras, pero con mucha impunidad

Muchas niñas y niños desaparecen cada año en nuestro país y nunca más se vuelve a saber de ellos. Sus padres los creen muertos, pero podrían estar siendo explotados.

La Trata de Personas es un delito de lesa humanidad. Es considerada la esclavitud del Siglo XXI; se da cuando los seres humanos son captados, trasladados, transferidos o recepcionados, comprados y vendidos como objetos, para ser sometidos a diversas formas de explotación, ya sea sexual, laboral, matrimonios serviles, la extracción de órganos, la utilización de niños y niñas en la mendicidad y la práctica de adopciones irregulares para la utilización de menores de edad en actividades del crimen organizado.

Jovencitas desaparecidas de Las Vegas podrían haber sido raptadas por una red de trata de personas

Está tipificado como un delito grave y constituye una afrenta para los países que lo toleran, por lo que se deben hacer mayores esfuerzos en la lucha contra este flagelo.

Para ello fue creada en nuestro país la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata de Personas (CICESCT), que desde septiembre del 2015 lanzó la “Campaña Nacional contra la Trata de Personas”, contando con el apoyo del Gobierno de la República y la Organización No Gubernamental Global Communities, con fondos provenientes del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte América.

Dicha campaña tuvo como objetivo sensibilizar, informar y poner en alerta a la población para evitar que otras personas lleguen a ser víctimas; pero, además, instaurar una cultura de denuncia y que no haya impunidad en este tipo de criminalidad.

Los integrantes de la CICESCT señalan que ya se ha procedido a hacer las reestructuraciones necesarias a fin de que Honduras sea un territorio hostil para quienes se dedican al delito de la trata de personas.

Bajo este contexto, indicaron que se castiga con más de 22 años de prisión a quienes comenten este delito.

Nora Urbina, presidenta de la CICESCT, refirió que a través de las acciones que realizan se han alcanzado importantes logros para el país como las reformas legislativas que permiten la sanción del delito.

Entre tanto, Randy Lyness, Director Regional de Global Communities, manifestó que la trata de personas no solo es un delito, sino que es la esclavitud del siglo XXI porque hay seres humanos que son comprados y vendidos como objetos para ser sometidos a diferentes tipos de explotación.

Por ello, dijo que la campaña busca sensibilizar, informar y alertar cuando se cometa el delito porque en la actualidad no existe el conocimiento suficiente y se requiere generar las sinergias entre la CICESCT y los medios de comunicación.

Impunidad

Aunque en nuestro país el delito se sanciona de manera drástica, lo cierto es que la mayoría de los casos no llegan a ser judicializados y gran parte ni siquiera son investigados.

Esto se debe a que los familiares de las víctimas muchas veces no pueden identificar el delito y creen que su hijo o hija simplemente desapareció y viven con esa pena por el resto de su vida, porque simplemente no saben qué hacer ni a quién recurrir, ya que los entes investigativos no cumplen con su labor.

Falta un ente de investigación que se enfoque exclusivamente a atacar este delito y que actúe de oficio para que se pueda identificar cuando alguien es víctima de la trata de personas.

Macabro negocio

Por su parte, el Director de Operaciones de Global Communities, John Jordan, explica que la trata de personas es el segundo negocio más rentable del mundo, razón por la cual han apoyado campañas de prevención que han llegado a más de 3 millones de hondureños, porque es necesario que se visibilice este delito para que la población lo pueda identificar y no se quede en silencio.

El Dato

De acuerdo a cifras del Conadeh cada año, entre 75 mil a 90 mil hondureños toman la ruta hacia Estados Unidos y al menos un 5 por ciento de estos emigrantes son víctimas de la trata de personas.

Desarticulan banda en El Progreso

En una operación denominada “Plutón” en la que participaron agentes de varias unidades de la Policía Nacional liderados por personal de la Embajada de los Estados Unidos, se logró en enero del 2014 la captura de dos supuestos integrantes de una red internacional de trata de personas.

La acción se ejecutó en horas de la madrugada en varios puntos de la ciudad de El Progreso, departamento de Yoro.

En una lujosa residencia de la colonia Bendeck se capturó a dos individuos identificados como Julio César Lara Juárez y Carlos Fernando Orellana Fajardo, acusados por delito de trata de personas agravado en perjuicio de menores de edad, según informaron las autoridades.

Se dio a conocer que Lara Juárez y Orellana Fajardo -que eran buscados internacionalmente- forman parte de una poderosa organizacion criminal que llevaba niñas hondureñas entre los 8 y 13 años a México, Guatemala y Belice para prostituirlas y ser usadas por miembros que operan el narcotráfico en esos países.

La residencia que alquilaban los sospechosos está cerca de una escuela, adonde se presume que estos localizaban a las niñas. “Los explotadores sexuales de menores buscaban niñas rubias blancas y con ojos claros preferiblemente por ser difícil de encontrar en Belice. Estos eran asistidos en la ubicación de sus víctimas por el narcomenudeo, quienes usando clientes ubicaban las casas de las familias de las víctimas y aprovechaban el momento en que estaban solas o con la empleada doméstica para ingresar y raptar a las menores”, cita el informe investigativo del caso.

“Gracias a la efectiva participación del Ministerio Público, las menores que son testigos protegidos, fueron rescatadas y ya están a salvo en Honduras”, acota el escrito.

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