Sucesos Titulares

La historia de la hondureña a la que quemaron viva por celos tras rociarle gasolina

Hondureña quemada viva

La extrema pobreza que atraviesa junto a su madre la imposibilita para ser intervenida quirúrgicamente ya que necesita urgentemente un injerto de piel.

Ana María Cruz (33 años), le ha tocado vivir 17 años con dolor intenso a raíz de las severas quemaduras que le dejó el ataque de celos de una jovencita en ese entonces de 16 años, quien le roció gasolina y le arrojó un fósforo y luego desapareció para siempre dejándola hasta el sol de hoy con la necesidad de ser intervenida.

La historia cruel ocurrió en Choluteca, zona sur de Honduras. La víctima sufrió quemaduras de primer, segundo y tercer grado y hasta el sol de hoy no ha logrado curarse por completo, constató la periodista de Canal 11, Nilda Sosa.

“Me quemó con gasolina una cipota, se me cayó el injerto (de piel), ocupo cinco mil lempiras para hacerme esto y no tengo… tengo que ir a Tegucigalpa a hacerme esto o a Nicaragua”, expresó Cruz al ser consultada por Canal 11.

Hondureña quemada viva

Los celos de una jovencita que tenía la misma edad que Ana María Cruz la hicieron cometer esa vil acción.

“15 años tenía yo cuando una cipota me quemó… con gasolina y después me tiró una cajita de fósforos”.

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¿Por qué hizo eso contra usted?

“Por celos, estaba celosa ella”.

¿Era su novio él?

“No, era amigo”.

De la joven que hizo ese acto inhumano no se volvió a saber y la familia de la misma no se hizo responsable de las consecuencias.

“Ni los familiares ni nadie… no quisieron ayudarme ni siquiera con una pastilla… mejor se fueron para los Estados Unidos”, declaró la mamá a Canal 11.

“No quisiera no acordarme el día que pasó esto, me sentí muerta, pero el Señor es el que me ha dado fortaleza, él es el único, quien me la va a cuidar y sanar”, añadió.

“No ha sanado por la dificultad del dinero, porque no he podido ver el sol claro yo, para llevarla donde alguien para que me le pueda devolver su piel”.

Hondureña quemada viva
Ana María Cruz

Esta familia no cuenta con una vivienda propia y se ganan la vida lavando ropa, por lo que no les ajusta para los servicios básicos, como ser la luz eléctrica y el agua potable.

“Esto está horrible, tengo una jarana de luz y agua y no sé cómo voy a salir de esto, no tengo energía, debo 6000 pesos y 4000 pesos de agua, son 10000 pesos los que estoy debiendo, solo estoy esperando que la doña de aquí me corra”, manifestó la progenitora.

Pese al sufrimiento que le ha tocado llevar a Ana María desde que tenía 16 años, asegura haber perdonado a la persona que la marcó para siempre y no tiene resentimientos.

“No le tengo odio ni rencor, si a ella la miro, ya la perdoné, le doy la mano y somos amigas”, manifestó Ana María.

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