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Empresario lo dejó todo para vivir como ermitaño

El colombiano Pedro medina pasó de ser el gerente de una de las cadenas de comida rápida a ser un ermitaño.

Medina pasó gran parte de su vida en aviones, dirigía 33 restaurantes de comida rápida y respondía por informes financieros y exorbitantes cifras.

Ahora prefiere despertarse con el trinar de los pájaros y el sonido del agua que baja con fuerza de la montaña, en una sencilla casa construida casi toda en barro, piedra y guadua, en la que vive desde hace un año y medio.

Pedro viajó muchas veces a Estados Unidos, se preparó y abrió su primer restaurante de comida rápida en Colombia, 12 meses más tarde tenía 12 restaurantes. convirtiéndose en el empleador mas grande de estudiantes universitarios del país. Pasó de ser Gerente a ser presidente.

Los detonantes para el cambio radical en su vida fueron tres:

  • Cada vez llegaba más cansado a casa.
  • Sentía que no estaba conectado con las cosas importantes del país.
  • Sufrió un derrame cerebral que lo dejó al borde de la muerte.

Tuve un aneurisma. Me abrieron la cabeza unos días después y cuando me la sellaron me dejaron un tornillo un poco suelto”, afirma ahora, sonriendo. La cicatriz se le ve todavía, en el lado izquierdo de la frente.

El Pedro Medina versión 2017 es muy distinto del Pedro Medina de 1995. Los valores con los que se suele asociar  (la rapidez, la homogeneidad, la producción en serie) ya no lo acompañan. El lujoso apartamento del norte de Bogotá donde vivía, tampoco.

A sus 57 años, Medina vive en Choachí, un pueblo de unos 13.000 habitantes ubicado casi 55 kilómetros al suroriente de la capital colombiana donde, según dice, “solo hay tres ladrones y todo el mundo los conoce”.

El más rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita. Esa es la frase que en este momento más se ajusta a su vida.

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