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Costa Rica cae goleada ante Bélgica y promete muy poco para el Mundial

Repetir lo hecho en Brasil 2014 parece ahora poco menos que imposible para la selección de Costa Rica, luego de las derrotas consecutivas ante Inglaterra y Bélgica, que no solo por el marcador preocupan, sino por la escasa producción de oportunidades de gol.

Se puede hablar del alto nivel de los rivales y del tiempo de aclimatación; el problema es que los rivales que nos esperan tienen un nivel muy similar y les está yendo bien (al menos a Brasil y Suiza) en sus fogueos.

En el caso de Serbia, el combinado más accesible en el papel, viene de goelear 5 x 0 Bolivia. Esto pone a pensar al menos ducho en cuestiones de fútbol y en definitiva pone las apuestas en contra de la Tricolor.

En el duelo de este lunes antes Bélgica, el gol de Bryan puso a soñar a muchos, pero la verdad es que era otro partido el que se jugaba y la poderosa selección europea no tardó mucho en poner las cosas en su lugar. Al final, el 4 x 1 salió barato para los centroamericanos, que en el segundo tiempo no hicieron un solo remate a marco.

Habrá también quien recuerde que antes de las presentaciones en las Copas del Mundo de 1990, el 2002 y el 2014, la Sele llegó con mal registro en los amistosos previos y aún así se tuvo presentaciones destacas, sin embargo, en todas esas oportunidades Costa Rica era la cenicienta y no tenía nada que perder.

Ahora llega con los reeflectores encima, tras conseguir el octavo lugar en el pasado Mundial y salir de la justa de Brasil invicta. Ya no es lo mismo, Costa Rica ahora no es una desconocida y en estos tiempos, es imposible no saber todos los detalles de una selección y cada uno de sus jugadores con solo entrar a Internet.

Lo peor es que la Sele luce ordenada en sus líneas, subiendo y bajando en bloque, pero, sin cederlo, no controla el balón, simplemente permite una cantidad enorme de pases del equipo adversario y cuando tiene en esférico, se deshace del él muy rápido.

Otra observación fácil del planteamiento de Óscar Ramírez, es que se irá a Rusia a defender y esperar contragolpes, por ello la línea de cinco zagueros fijos en el fondo. Por eso mismo la Selección juega con un solo hombre en ataque, solo ante el mundo.

Ya ni el dominio y pases filtrados de Bryan Ruiz parecen hacer efecto, ni los encaramientos de Campbell ni la velocidad de Gamboa y Oviedo o la garra de Ureña. Ni tan siquiera la seguridad de tener al arquero tres veces campeón de Europa en el arco. El combinado tico se ve mal.

Pero la defensa se ve mal. llega tarde y marca a distancia, como con miedo, por lo que no importa con cuantos hombres la Sele pueble el área propia, siempre son superados.

Así, jugando de esa forma, las probabilidades de avanzar a segunda ronda son ínfimas y aún más escasas las de repetir la gran historia de Brasil 2014, una gesta que hoy tienes mitológicos, inalcanzables para los mortales de cuatro años después.

 

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