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Absuelven a acusados del incendio en la Granja Penal de Comayagua

Fueron librados de culpa por la muerte de los 362 reclusos que perecieron quemados en el siniestro.

La fiscalía del Ministerio Público, que esta tarde esperaba una sentencia condenatoria contra los cuatro acusados de ser responsable por el incendio de la granja penal de Comayagua que cobró la vida de 362 privados de libertad, se mostraron sorprendidos por el fallo del tribunal, que los absolvió de culpa.

El fallo también cayó como balde de agua fría a los familiares que fueron a escuchar la sentencia y manifestaron que se sentían decepcionados de la justicia hondureña. “No sabemos qué pasó. Hay pruebas contundentes contra ellos. Las autoridades se han burlado de nosotros”, señaló la madre de Denis Jesús Domínguez, uno de los reclusos fallecidos en el siniestro. No obstante, los parientes afirmaron que tomarán medidas de presión hasta que se haga justicia.

Para el juez, no se presentaron las pruebas suficientes para condenar por homicidio a los acusados.

Entre los absueltos se encuentra Wilmer Obdulio López Rivera, quien era el director del penal, y que era acusado de 362 homicidios y 11 casos de violación a los deberes de los funcionarios. También Rito Yánez Licona y Santos López, quienes estaban acusados por los mismos delitos y fueron absueltos.

El único sentenciado fue José Víctor Mejía quien era el encargado de las llaves del recinto la noche del siniestro. Mejía enfrentaría una pena de 3 a 5 años de prisión por el delito de violación a los deberes de los funcionarios.

La catástrofe

El 14 de febrero del 2012 dejó marcado en la mente de todos los hondureños uno de los episodios más catastrófico después de Huracán Mitch.

Eran las 10:55 de la noche de aquella recordada fecha cuando 362 privados de libertad perdieron la vida de forma horrorosa al quemarse La Granja Penal de la ciudad de Comayagua, al centro de Honduras.

El llanto, los gritos de dolor y la impotencia por los familiares de las víctimas llenaban las páginas de los diarios nacionales e internacionales.

Cuatro años han pasado desde el acontecimiento, pero los familiares de los fallecidos aún recuerdan ese momento de angustia y dolor.

Se supo que fue en el módulo seis donde se desató un voraz incendio que en término de minutos se extendió por casi todo el reclusorio. Eran aproximadamente las 10:45 de la noche del martes cuando los 105 privados de libertad que habitaban allí comenzaron a gritar desesperados con la esperanza de un auxilio que nunca llegó.

La misma situación enfrentaron los internos de los módulos 7, 8, 9 y 10, con la diferencia que estos tuvieron más tiempo para derribar los techos de cinc y madera, lo que permitió que muchos lograran salvar sus vidas al saltar por la parte de arriba.

Los bomberos fueron notificados de la conflagración a las 10:55 de la noche, por lo que se movilizaron los socorristas en carros cisternas y ambulancias, pero ya era demasiado tarde porque las llamas habían acabado con vidas de seres humanos que por diversas circunstancias habían perdido su libertad.

Los pocos que lograron salir de estos pabellones, sufrieron heridas al rozar en las láminas de cinc, fracturas al caer desde los techos y quemaduras porque fueron alcanzados por voraces llamas.

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