Tras tragedia en Villa Nueva, expertos aconsejan un reordenamiento vial de las salidas de la capital
Las recientes tragedias viales ocurridas en las principales entradas y salidas de Tegucigalpa han reabierto el debate sobre la seguridad en las carreteras de la capital hondureña. Los accidentes han generado preocupación entre la ciudadanía y han puesto en evidencia la necesidad de un reordenamiento vial urgente.
Expertos en infraestructura señalan que es indispensable reforzar la señalización horizontal y vertical, mejorar el estado de las vías y reubicar los puestos de venta instalados en las orillas de las carreteras, ya que representan un riesgo para conductores y peatones. También advierten que muchas rutas carecen de rampas de frenado de emergencia, un elemento vital en zonas con topografía accidentada.
La Alcaldía Municipal del Distrito Central asegura que trabaja en estrategias para recuperar espacios públicos y garantizar mayor seguridad en los accesos a la ciudad. Según las autoridades, se busca reducir los factores que contribuyen a los accidentes y avanzar en proyectos de ordenamiento vial en mercados y puntos críticos de la capital.
¿Podrían funcionar estas medidas?
Sin embargo, ciudadanos se muestran escépticos y sostienen que las propuestas suelen quedarse en promesas.
Durante años han enfrentado problemas derivados del desorden vial y consideran que las autoridades no han logrado ejercer un control efectivo para prevenir nuevas tragedias.
A lo largo de las administraciones municipales se han realizado varias medidas que permitan reducir la elevada tasa de fatalidades viales; sin embargo, en ese sector las tragedias con fallecimientos múltiples se han suscitado más.
¿Qué causó el accidente de la volqueta?
Según datos preliminares de la Comisión Nacional de Vialidad y Transporte, la imprudencia del conductor habría sido el principal factor que provocó el accidente. El jefe de la sección de investigación de accidentes de tránsito, Darwin Herrera, explicó que el sistema de frenos del vehículo se recalentó debido a un cambio inadecuado, lo que ocasionó que no respondiera en el momento crítico.
Las investigaciones también revelaron que el conductor no contaba con la licencia pesada requerida para manejar este tipo de unidades. La normativa establece que los choferes deben ser mayores de 21 años, tener al menos seis meses de experiencia, haber concluido la educación primaria y secundaria, y contar con la certificación del Instituto Hondureño de Transporte Terrestre.
Autoridades del Instituto recordaron que existe la Escuela Nacional del Transporte Terrestre, encargada de capacitar y certificar a los conductores de carga, articulada o no articulada. Además, hicieron un llamado a las empresas del rubro para que sean responsables al contratar personal, evitando exponer la vida de los ciudadanos.









