¡INSÓLITO! Tenía contrato listo con Motagua pero un tatuaje de Olimpia botó el fichaje: «Me hicieron una mala pasada»
Germán «Patón» Mejía rompió el silencio y destapó la polémica. El volante confesó que dejó Costa Rica porque ya estaba «cerrado» con el Ciclón, pero una pregunta de la directiva sobre su piel derrumbó la operación en la propia oficina.
En el fútbol hondureño se ha visto de todo, pero lo que le pasó a Germán Mejía roza lo ridículo. El ex volante de Olimpia tenía todo acordado para cruzar la vereda y vestirse de azul profundo, pero un detalle «imborrable» en su brazo frenó en seco la firma del contrato cuando el jugador ya estaba listo para estampar su rúbrica.
La «mala pasada» de la directiva azul
El «Patón» no se guardó nada y disparó contra la gestión de su fichaje. El jugador se encontraba en el Pérez Zeledón de Costa Rica y rescindió todo para venir a Tegucigalpa, convencido de que su futuro estaba en el Nido.
«Me arrepiento de haberme venido de Costa Rica, porque Motagua me hizo una mala pasada. Yo ya tenía el contrato y todo, habíamos hablado del dinero», disparó Mejía con visible molestia. Lo que debía ser una reunión de trámite, se convirtió en un interrogatorio inesperado.
«Iván Guerrero me dijo la verdad»: El miedo a la Afición
Según el relato del mediocampista, al llegar a la oficina no hubo bolígrafo, sino dudas. «Emilio (Izaguirre) no me dijo nada, solo me daba largas», comentó. Fue Iván Guerrero quien, con honestidad brutal, le explicó que el fichaje se caía por un motivo extrafutbolístico: el tatuaje.
«Iván me dijo que la verdad que no por el tatuaje. Emilio me dijo que la afición estaba metida a rollo por eso, pero yo soy profesional y si llegaba iba a defender a muerte», aseguró Mejía, quien terminó yéndose a jugar a El Salvador tras quedarse sin equipo en Honduras por esta situación.
La imagen de la discordia: ¿Qué tiene el tatuaje?
¿Qué fue lo que asustó tanto a la directiva? El famoso tatuaje en el brazo del «Patón» no es un simple escudo; es una oda al olimpismo. En la imagen se observa a un aficionado plenamente identificado con los colores de Olimpia, alentando con una bengala en la mano. Una marca en la piel que pesó más que el talento en la cancha para la cúpula motagüense.









