Narsy Asfura bajo resguardo de Guardia de Honor: especialistas interpretan el mensaje de las Fuerzas Armadas
La Guardia de Honor Presidencial fue desplegada en la residencia del presidente electo Nasry Asfura, ubicada en el municipio de Santa Ana, Francisco Morazán, como parte de los protocolos de seguridad establecidos tras su declaratoria oficial.
El operativo tiene como objetivo garantizar la integridad del ciudadano que asumirá la titularidad del Ejecutivo y responde al mandato constitucional de alternabilidad en el poder por parte de las Fuerzas Armadas.
Analistas consideran que este despliegue proyecta una imagen de estabilidad y continuidad del Estado, al mostrar que el proceso de transición presidencial cuenta con garantías de seguridad y control.
FF.AA. alineadas con el nuevo gobierno
“Veo que se están alineando las condiciones para que esto sea posible, incluso la presidenta Xiomara Castro ha declarado también en su discurso que entrega el mando presidencial el 27 de enero. A juzgar este tipo de situaciones que se están dando, mi valoración es que habrá un traspaso de mando presidencial como corresponde”, señala el general en condición de retiro, Luis Maldonado Galeas.
Mientras avanza el proceso de transición, se espera que continúen los cordones de seguridad y la coordinación institucional hasta la investidura del nuevo gobierno.
Expertos como el exjefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (FF.AA.) Tito Livio Moreno subraya que “el ente que regula todo el proceso ya dio su declaratoria de que hay un presidente electo. Por lo tanto, creo que no va a haber ningún problema. La alternativa es el mandato que tienen las Fuerzas Armadas constitucionalmente y es que van a cumplir”.
Neutralidad y profesionalismo
Otro elemento destacado es el mensaje de neutralidad y profesionalismo que envía la institución castrense al asumir la protección del presidente electo.
“Las Fuerzas Armadas se posicionan como una institución subordinada al poder civil y comprometida con su rol constitucional, evitando interpretaciones de improvisación o vacío de autoridad”, puntualizaron los analistas.
El despliegue de la Guardia de Honor marca así un paso clave en el proceso de transición presidencial, reafirmando la seguridad y la institucionalidad de cara al traspaso de mando previsto para el 27 de enero.








