¡Cuidado! Enfermedades que se transmiten en la piscina
Las piscinas son un refugio del calor durante la Semana Morazánica, pero también un espacio donde pueden transmitirse diversas enfermedades. “Conocer las garantías de mantenimiento del agua y del entorno de la piscina es actuar en la prevención de dichas enfermedades.
Las que habitualmente sufrimos al bañarnos en una piscina pueden ser causadas por gérmenes y sustancias químicas que se encuentran en el agua”, explica Juan Jurado Moreno, responsable del Grupo de Trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).
Entre las afecciones más comunes se encuentran:
- Diarrea: Según José Ignacio Peis, coordinador del grupo de Actividades Preventivas y Salud Pública de SEMERGEN, “uno de los mecanismos por los que se suele producir es al ingerir agua clorada o con otros productos químicos. También puede aparecer por ingestión de agua mal desinfectada, que contenga gérmenes fecales, afectando especialmente a niños, embarazadas o personas con defensas bajas”.
- Otitis externa: Conocida como “otitis de las piscinas”, ocurre cuando el agua queda retenida en el conducto auditivo, creando un ambiente propicio para bacterias y hongos. Los síntomas incluyen picor, dolor al presionar la oreja y, en ocasiones, supuración. La prevención consiste en usar gorro de natación o tapones de silicona y secar bien los oídos tras el baño.

Foto: Cortesía
- Conjuntivitis: El cloro y la exposición prolongada al sol pueden provocar irritación ocular. Además, el adenovirus puede causar infección viral en los ojos, manifestándose con enrojecimiento y picor, según Almudena Matas López, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

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- Irritaciones respiratorias: Se producen por cloraminas evaporadas que irritan mucosas y pueden afectar los pulmones. La bacteria Legionella en aguas estancadas puede causar neumonía en personas de riesgo, indica Matas.

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- Dermatitis: Se manifiesta como ronchas, habones o lesiones ampollosas. Jurado señala que suelen curarse solas, pero el baño prolongado aumenta la probabilidad de aparición.

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- Pie de atleta: Infección por hongos que afecta la planta del pie, provocando inflamación y grietas dolorosas. La higiene y el uso de sandalias en vestidores y duchas es clave para prevenirla.

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¿Cómo prevenir infecciones en la piscina?
Para reducir riesgos, los especialistas recomiendan:
- No tragar agua de la piscina y proteger los ojos con gafas de buceo si se sumerge la cabeza.
- Ducharse antes y después de nadar para eliminar gérmenes de la piel y el cabello.
- Evitar el baño si se tiene diarrea o infecciones cutáneas.
- Controlar los niveles de cloro y bromo en piscinas propias y revisar filtros periódicamente.
- Proteger los oídos con tapones o gorro y secar bien después del baño.
- Higiene en pies y calzado: mantener uñas limpias, no caminar descalzo en duchas o vestidores y usar sandalias fuera del agua.
¿Por qué hay más riesgos en piscinas públicas?
Las piscinas públicas concentran a muchas personas, lo que aumenta la posibilidad de contaminación del agua. Según José Ignacio Peis, “la aglomeración y rotación de bañistas incrementa la incidencia de enfermedades infecciosas. El mantenimiento y control sanitario de las instalaciones es fundamental para reducir riesgos”.
Estudios muestran que aproximadamente el 90% de los brotes se producen en aguas de recreo tratadas, como piscinas y balnearios, mientras que solo un 10% ocurre en aguas naturales. Las bacterias más frecuentes en balnearios son Pseudomonas y Legionella, y los brotes suelen deberse a deficiencias en el control del sistema: bajo nivel de desinfectante, limpieza insuficiente o averías en equipos.
Consejos para nadar de forma segura
Para disfrutar de la Semana Morazánica sin riesgos:
- No nadar con diarrea, especialmente los niños con pañales.
- Evitar tragar agua de la piscina, ya que no es apta para consumo humano.
- Lavarse las manos después de ir al baño o cambiar pañales.
- Ducharse antes de entrar al agua.
- Secar bien la piel y los pies tras salir del agua, especialmente entre los dedos.
Las piscinas son un espacio de recreación, pero la prevención es clave. Mantener hábitos de higiene, supervisar a los niños y controlar el mantenimiento de las instalaciones reduce significativamente el riesgo de contraer enfermedades. Como recuerda Jurado, “actuar con responsabilidad en la piscina garantiza que la diversión no se vea empañada por problemas de salud”.
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