La reacción de la embajadora de EE.UU. y la decisión de Xiomara Castro sobre la extradición marcaron el 2024 en Honduras
«El jefe de Estado Mayor Conjunto en Venezuela o el ministro de Defensa en Venezuela es uno de los oficiales que fue sancionado y fue sorprendente haber oficiales del gobierno aquí sentado con ellos, porque yo sé que la presidenta está en una lucha constante contra los narcotraficantes y fue sorprendente para mí haber oficiales del gobierno sentados que miembros de un cartel basado en Venezuela».
Estas palabras de la embajadora de los Estados Unidos en Honduras, Laura Dogu, desataron una ola de reacciones, pero lo que terminó por estremecer a toda la nación fue el anuncio hecho por la presidenta de la República, Xiomara Castro, quien a través de su Twitter escribió que la injerencia y el intervencionismo de los Estados Unidos, así como su intención de dirigir la política de Honduras a través de su embajada y otros representantes, es intolerante.
«Con fundamento en nuestra Constitución y en los tratados internacionales, he ordenado al canciller Enrique Reyna denunciar el tratado de extradición con los Estados Unidos».
Horas después, la instrucción fue cumplida. Pero ¿cómo se llegó a este punto? Retrocederemos en el tiempo, específicamente al 20 de agosto del 2024, cuando medios nacionales informaron sobre la reunión entre el entonces secretario de Defensa, José Manuel Zelaya, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Ruzbel Hernández, con el titular de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, lo que generó la reacción de la diplomática estadounidense, quien el 28 de agosto reiteraba: «Yo he dicho, fue sorprendente, un poco decepcionado también a ver los oficiales aquí por ahí. Yo sé que la presidenta ha dicho varias veces en privado y en público que está luchando fuertemente contra el narcotráfico, entonces fue sorprendente ver esto».
Desde el gobierno y la oposición hubo una serie de opiniones, los primeros aplaudiendo la patriótica decisión del ejecutivo, mientras que los segundos lamentando que Honduras se deshaga de la única herramienta que más le funcionó para combatir al narcotráfico. «Que se inventan carteles, pero ellos tienen su propio cartel. La DEA es cartel. La CIA, la CIA fue la que inició el tráfico de drogas en Honduras. ¿Quién armó la pista del aguacate para vender drogas para después llevarle armas a la contra? Fueron los gringos. «Entonces, que no vengan aquí a decir de carteles, porque ellos son los que arman y desarman carteles en todo el mundo».
«Que el gobierno de Honduras se reúna con un ministro de otro país con esas características ya es una decisión de gobierno que al final tendrá consecuencias si es que en verdad es un narcotraficante», señalaba Julieta Castellanos, por su parte.
En la actualidad, se está en la etapa de seis meses de espera hasta que el convenio llegue a su fin, pero lo que sucedió días después trajo sospechas sobre esta decisión.
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