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CASO SIN RESOLVER: Las baleadas asesinas que arrancaron una valiosa vida

Más de tres meses sin justicia se cumplen contra el niño de seis años envenenado en su propia casa

Toda la ciudad maquilera de Choloma, Cortés, y medio país, se indignaron con este hecho violento que arrebató al niño de 6 años, Edgardo Ariel Reyes, quien falleció intoxicado con veneno para plagas.

Semanas después del trágico hecho Medicina Forense anunció los resultados tras practicar las pruebas científicas, y confirmaron que las dos baleadas que comió el menor contenían fármacos venenosos para el control de plagas.

Este suceso se perpetró el pasado 3 de julio en la comunidad de Trincheras, de la referida ciudad.

La muerte del pequeño Edgardo Ariel laceró por el cuadro de la escena mortal: su propia madre preparó la masa fatal, sirvió la cena, un par de baleadas para el niño; también comieron la madre del fallecido, Francisca Mabel García Irías (24 años), el padre, Edgardo Reyes, su hermana de 10 años y su hermano de 9 meses, todos ellos presentaron menores síntomas que la víctima.

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“(…) hubo presencia de fármacos que se usan para agricultura en las comidas y fluidos (…), dijo cuatro semanas después del hecho la directora de Medicina Forense, Julissa Villanueva.

Villanueva afirmó que con lo verificado se constató que no eran simples baleadas, sino que contenían venenos para plagas, mismos que no debieron estar ahí.

Madre capturada y puesta en libertad

La progenitora del niño, García Irías, fue detenida en primeras instancia como la principal sospechosa tras mezclar la harina con plaguicidas.

Sin embargo, la mujer al ser presentada negaba los hechos sin parar de llorar y declarar que no era capaz de hacerles daño a sus hijos, al tiempo que agregaba que todos comieron de las baleadas incluso ella.

Mencionó que al comerlas, ella las sintió un poco amargas pero que sólo le dieron un poco de dolor de estómago y una ligera diarrea.

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“(…) aquí me tienen como animal, es una crueldad porque yo a mis hijos los amo y los adoro, no sería capaz de hacerles daño; la masa para las tortillas es preparada, solo le eché agua (…)”, clamaba embargada en llanto la imputada en ese momento que le dieron captura.

Dos días después las autoridades la dejaron libre y ella fue a despedir por última vez a su hijo al  entierro donde se le apreció muy desconsolada y rogaba que lo destaparan para verlo y darle un último beso.

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Rumores

Mucho se rumoreó sobre los hechores de esta tragedia, entre los señalamientos destacaban las hijas del padre del niño, es decir sus hermanastras, no obstante, estos extremos nunca fueron confirmados por las autoridades que siempre manifestaron: ‘se continúa con el proceso de investigación’.

Compañeritos lo extrañan

En aras de recordarlo y negarse a olvidarlo sus maestros y sus compañeritos no se volvieron a sentar en la silla que éste ocupó, el pupitre descolorido sufre la ausencia de un humilde y cariñoso niño.

“Cuando le corregía algo, se esmeraba para no volver a fallar, era muy pilas y como a todo niño le gustaba jugar, era inquieto, pero a la vez bien portado. Su silla permanecerá vacía, pero no significa que no está entre nosotros”, expresó la maestra del infante, Lidia Isabel Midence.

Midence agregó que su escolar llevaba notas de 99% en la escuela cholomeña, Leopoldo Crivelli, donde todavía lloran porque jamás volverán a escuchar el: ‘presente profe’.

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