Nacionales Opinión

Atraso en modernización de Incofer pone en riesgo vidas humanas

Un año y medio ha pasado desde que la Asamblea Legislativa aprobó la ley de modernización del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), solicitada durante largo tiempo por la entidad como herramienta para mejorar el servicio, haciéndolo más eficiente, rápido y con mayor capacidad para transportar más usuarios en solo viaje.

También se habló de darle la posibilidad al Incofer de hacer trabajos en la vías férreas y en las intersecciones con las calles para automóviles, con el fin de reducir los constantes accidentes, producto de la imprudencia de choferes que no respetan el paso del tren.

Sin embargo, a pesar del tiempo, nulos son lo avances en el Instituto de Ferrocarriles y de momento, los costarricenses no contamos más que con propuestas y planos, que se ven muy bien en el papel, pero no resuelven ninguno de los problemas actuales.

El último choque de trenes de la noche del domingo, nos recuerda el sucedido en Pavas en abril del 2016, en que también viajaban más de 200 personas y en el que más 80 personas tuvieron que ser atendidas por personal de la Cruz Roja, siendo medio centenar trasladado a distintos centros hospitalarios. Precisamente aquel choque motivó a los diputados a aprobar la ley, dos semanas después.

Pero poco o nada avanza y el peligro sigue siendo real a la hora de abordar los trenes, que como vimos, no solo se enfrentan a los carros, camiones y autobuses que transitan las saturadas vías nacionales, sino la posibilidad de un choque con una máquina que venga de frente, sin ser advertido por la inoperancia de un sistema desfasado y que a todas luces ya caducó.

Incofer tiene ahora la capacidad de endeudarse hasta por $400 millones, que representan un 40% del valor de sus activos.

Hasta el momento, el único hecho concreto anunciado por el Gobierno, fue el realizado en setiembre anterior, cuando publicó que en diciembre se hará efectiva la compra de ocho trenes, gracias al financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) por $52 millones, no obstante, estos trenes no llegarán hasta dos años después al país.

Lo demás: propuestas, planos, diseños y licitaciones que siguen teniendo un carácter impalpable para la mayoría de los costarricenses.

Por el momento, no queda más que ser pacientes con casos como estos, en los que por suerte las pérdidas son solo materiales. En el accidente del 2016 se tuvo que reparar los trenes con partes de máquinas viejas , ya que no existen repuestos y aún así el costo fue superior a los ₡50 millones.

El Incofer anunció que el servicio entre San José y Heredia no se restablecerá hasta dentro de dos semanas, lo que afecta a sus usuarios, quienes seguramente recargarán más las calles josefinas y heredianas, además de saturar aún más el servicio de autobuses.

Nuestro país merece un sistema de trenes moderno, que cubra las distintas necesidades de la población, en especial, el hecho de que trasladarse entre las ciudades de la Gran Área Metropolitana, no sea un calvario de semáforos y pitos de carro.

También se debe enviar un mensaje a empresas y visitantes extranjeros, de que Costa Rica apuesta al desarrollo de la infraestructura en más de un sentido y en procura de hacer satisfactorio el diario vivir en nuestras tierras.

Pero lo más importante es y siempre ha sido, la seguridad de las personas, vidas que no pueden estar pendiendo de eventuales errores humanos o desperfectos tecnológicos.

Encuesta

Publicidad